El impacto de las tasas y gravámenes en el sector de viajes
El Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) ha manifestado su profunda preocupación ante el encarecimiento constante de las tarifas aplicadas a los vacacionistas extranjeros. De acuerdo con el organismo global que agrupa a los principales actores del sector privado, estas cargas impositivas generan barreras de entrada que obstaculizan la llegada de nuevos capitales y deterioran la posición del país frente a otras naciones competidoras.
En territorio nacional, la reciente iniciativa gubernamental para elevar en un 35 por ciento el cobro del Derecho de No Residente (DNR) ha encendido las alarmas de la industria. Esta medida elevaría la tarifa hasta alcanzar un aproximado de 79 dólares por turista internacional, consolidando un incremento acumulado del 55 por ciento en los últimos dos años dentro de un escenario marcado por la contracción de visitantes foráneos.
Desde la perspectiva de la cúpula directiva del turismo mundial, es indispensable que cada dólar captado por concepto de gravámenes regrese de manera directa a la industria para potenciar su desarrollo, pues de lo contrario se castiga severamente la experiencia del viajero y se desalienta el arribo masivo.
“Nosotros estamos conscientes de que hay impuestos y entendemos, pero también queremos que los países que menos impuestos tengan, o que ofrecen más incentivos o los reinviertan, son los que compitan más”, refiere Gloria Guevara, presidenta del WTTC.
La postura del sector hotelero y el destino de los recursos
La propuesta oficial de incrementar el DNR busca originalmente sufragar los costos operativos de los servicios migratorios previstos en la Ley de Ingresos; sin embargo, los empresarios hoteleros locales coinciden con los organismos internacionales al exigir que una proporción de dichos fondos funcione como un presupuesto semilla enfocado en la promoción exterior de la nación.
Adicionalmente, las asociaciones del ramo hotelero sugieren evaluar la viabilidad del ajuste tomando en cuenta la menor demanda actual de paseantes y las restricciones en la conectividad aérea. Proponen, asimismo, esquemas de gobernanza transparente donde la iniciativa privada y las autoridades colaboren estrechamente en la administración de los presupuestos destinados a la atracción de paseantes.
Cabe recordar que, antes de 2018, los ingresos generados por este concepto operaban como el sustento del Consejo de Promoción Turística de México. No obstante, a partir de 2019, dichos recursos comenzaron a canalizarse hacia grandes proyectos de infraestructura pública federal, tales como el Tren Maya y el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA).
Desafíos de competitividad ante un entorno global complejo
Esta política fiscal se implementa en un momento donde los principales polos de atracción del país, tales como Cancún-Riviera Maya, Los Cabos y Puerto Vallarta, reportan descensos en sus niveles habituales de ocupación y arribo de paseantes debido a factores complejos que abarcan desde los costos de la turbosina hasta la competencia internacional.
Expertos en la materia advierten que una familia conformada por cuatro integrantes podría llegar a desembolsar más de 300 dólares exclusivamente por concepto de internación al país, lo cual resta atractivo al destino en un mercado global sumamente diversificado.
“Dada la coyuntura actual, un incremento al DNR sería un duro golpe a la competitividad turística del país. Los turistas tienen a su disposición un enorme abanico de oportunidades en destinos de todo el mundo. Muy fácilmente puede orillar a la selección de un destino competidor”, enfatiza Francisco Madrid, director del Starc de la Universidad Anáhuac.


