¿Discurso, salud o campaña adelantada? Sheinbaum aterriza en Juárez entre vitores, promesas de ISSSTE y el eterno ‘fantasma’ de la oposición

Con el libreto bien aprendido, el coro afinado de «¡Presidenta, Presidenta!» y la retórica populista a todo lo que da, la mandataria nacional Claudia Sheinbaum hizo escala este 19 de septiembre en la frontera juarense para presumir los «avances» de sus programas sociales. En un evento que tuvo más tinte de mitin político que de informe gubernamental, la jefa del Ejecutivo Federal aprovechó la tribuna fronteriza para prometer —ahora sí— la construcción de un hospital del ISSSTE para la ciudad, mientras desempolvaba el viejo recurso de culpar a la oposición por todos los males del pasado y endulzar el oído de la militancia con el mito de que «el pueblo es el que manda».

Flanqueada por la estructura guinda que domina la frontera, Sheinbaum no escatimó en halagos para la administración de su antecesor, reafirmando que la llamada Cuarta Transformación gobierna «para el pueblo y con el pueblo». Sin embargo, el momento cumbre del lirismo político llegó cuando, en un arrebato de empatía colectiva, proclamó que no había llegado sola a Palacio Nacional, sino que «todas las mujeres son presidentas». Una frase de fotografía que suena poética en el micrófono, pero que difícilmente le resuelve la vida cotidiana, la violencia o la falta de agua a las miles de obreras de la maquila que todos los días se parten el alma en la frontera.

Por si el baño de pureza no fuera suficiente, la presidenta cargó tintas contra los «malos gobiernos» de la oposición, recordando que ellos son los villanos de la historia, mientras su gobierno reparte tarjetas de bienestar. La promesa del nuevo hospital del ISSSTE para Juárez se convierte así en la nueva medalla de esperanza para una frontera golpeada por el rezago en salud, dejando flotando la duda en el ambiente: ¿estamos ante un compromiso institucional de Estado o ante la primera piedra de la campaña oficialista rumbo al 2027 en Chihuahua?

El show de la 4T cumplió su cometido en la frontera: aplausos garantizados, frases trilladas para la foto en redes sociales y la eterna promesa de que «ahora sí viene lo bueno». Juárez escuchó atenta que «todas son presidentas», mientras las listas de espera en las clínicas actuales siguen colapsadas. Habrá que ver si el cacareado hospital del ISSSTE se convierte en ladrillos reales o si termina archivado en la misma bodega de las promesas de campaña que la política centralista suele venir a tirar a la frontera norte.

Manténgase bajo la señal inteligente, analítica y sin censura de Radio Distrito 7.

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