Gobierno mexicano despliega millonarios subsidios para blindar la economía nacional ante la escasez global de combustibles
Frente a una coyuntura energética internacional sumamente compleja a raíz de las hostilidades en el Golfo Pérsico, la administración federal ha decidido redoblar sus esfuerzos fiscales para mitigar el impacto inflacionario en el mercado interno. Las tensiones geopolíticas en Medio Oriente han provocado una fuerte presión sobre los costos de los energéticos a escala global, obligando a las autoridades hacendarias a implementar medidas extraordinarias de contención de precios.
Acciones fiscales de la Secretaría de Hacienda
Para proteger la cadena logística y de consumo, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) determinó mantener por segunda semana consecutiva el 100% de la exención fiscal en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicable al diésel. Este beneficio, divulgado en el Diario Oficial de la Federación, representa un respaldo gubernamental equivalente a MXN$7,3 pesos por litro vigente para el ciclo comprendido entre el 19 y el 25 de septiembre de 2026.
Adicionalmente, las autoridades implementaron un incremento sustancial en el subsidio compensatorio destinado a este hidrocarburo de uso fundamental, pasando de MXN$0,1 a MXN$1,8 por litro. Este combustible resulta estratégico para el funcionamiento óptimo del transporte público, la distribución nacional de mercancías y la operación de maquinaria pesada. En la misma línea de apoyo, las gasolinas de tipo regular y premium recibieron estímulos gubernamentales que ascendieron al 62% y 59%, traduciéndose en ayudas de MXN$4,2 y MXN$3,3 por litro, respectivamente. Cabe destacar que la última ocasión en que el Ejecutivo federal activó este estímulo complementario específico para el diésel databa del periodo entre el 19 y el 25 de noviembre de 2022.
Impacto financiero y pacto con el sector privado
Si bien estas herramientas económicas buscan impedir un repunte descontrolado de la inflación que perjudique a los hogares, conllevan un costo fiscal considerable. Estimaciones de la consultora PetroIntelligence indican que la recaudación dejará de percibir más de MXN$1.750 millones mensuales, cifra que ronda los US$100 millones.
Como complemento a la estrategia de contención económica, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, concretó una alianza de carácter voluntario con los principales actores empresariales del sector. Mediante este acuerdo se establecieron topes máximos de venta al público de MXN$24 para la gasolina y una tarifa inferior a MXN$27 por litro en el caso del diésel.
El trasfondo de la crisis energética internacional
El encarecimiento generalizado responde directamente a la escalada militar impulsada por los bombardeos de Estados Unidos en territorio iraní, eventos que han mantenido las cotizaciones internacionales del petróleo crudo por encima de los US$100 por barril. Esta situación se agravó drásticamente tras el cierre operativo del estratégico estrecho de Ormuz, cuello de botella que ha restringido severamente el flujo mundial de crudo y sus derivados.
En el marco de los Pre-Criterios Generales de Política Económica 2027 presentados en abril, la dependencia hacendaria proyectó que las hostilidades en la región «no exceda dos meses; no obstante, persiste una elevada incertidumbre en torno a su magnitud y evolución». Por su parte, la Agencia de Información Energética estadounidense (EIA) recordó que la cotización del diésel está sujeta al valor internacional del crudo, los márgenes de comercialización minorista, los gastos logísticos, la carga tributaria y los denominados crack spreads que miden el rendimiento de la refinación.
La oferta global de este destilado se mantiene limitada debido a una menor actividad operativa en las refinerías de Rusia, China y Medio Oriente, mientras que las plantas estadounidenses operan al límite de su capacidad. Esta contracción ha disparado los precios externos, encareciendo las importaciones hacia la Unión Americana y elevando la presión sobre sus volúmenes de exportación.
Amenaza a la proveeduría exterior mexicana
Ante registros históricos que ubican el valor del diésel estadounidense por encima de los US$6 por galón —equivalente a unos MXN$103 por cada 3,8 litros—, el secretario del Interior, Doug Burgum, admitió en declaraciones concedidas a Bloomberg que la administración estadounidense evalúa la posibilidad de restringir las exportaciones del combustible, priorizando la consolidación de la capacidad de refinación doméstica.
De materializarse esta restricción comercial, se vería comprometido el suministro hacia el mercado mexicano, el cual promedia un volumen de 150.000 barriles diarios al mes, cifra que representa aproximadamente una tercera parte del consumo nacional total. No obstante, gremios como la Asociación Estadounidense de Refinadores de Combustibles y Petroquímicos advirtieron que una prohibición de ventas al exterior obligaría a recortar los niveles de refinación conjunta, impactando de manera simultánea la disponibilidad y producción de gasolinas.


