Contexto externo y dudas políticas impulsan el indicador soberano
El reciente incremento del riesgo país argentino, que se ha aproximado a la zona de los 500 puntos básicos, responde principalmente a una combinación de factores internacionales menos favorables y a la incertidumbre que generan los comicios previstos para 2027. Así lo analizó Augusto Darget, presidente y socio fundador de Silver Cloud Advisors, al señalar que este comportamiento refleja un fenómeno que a menudo se pasa por alto a nivel local: la economía nacional vuelve a estar plenamente expuesta a las fluctuaciones financieras globales.
Durante su participación en la conferencia anual del Council of the Americas, en declaraciones concedidas a Bloomberg Línea, el especialista indicó: “Los argentinos no estamos acostumbrados a entender que ahora estamos adentro del mundo”. A este panorama se sumó el incremento en los rendimientos a largo plazo de los bonos en Estados Unidos, una tendencia que repercutió de forma directa en diversas naciones emergentes de la región, entre ellas Brasil y Chile.
Asimismo, el experto advierte sobre la existencia de un tercer factor determinante: una sobreestimación del riesgo por parte de los inversores, a pesar de que el país exhibe hoy una condición macroeconómica sustancialmente más firme de la que se le suele reconocer. En este sentido, añadió: “Siempre en estos países pendulares y periféricos, las elecciones, pero sobre todo una amenaza de cambio de rumbo puede estar afectando”. Aunque descartó que un viraje político drástico sea un escenario probable, estimó que dicha preocupación podría explicar hasta 200 puntos básicos dentro de la cotización actual de los activos financieros.
Por qué el país no necesita financiarse en el exterior
Frente a este escenario y con cuentas públicas que registran saldos positivos, Darget cuestionó la conveniencia de salir a captar fondos en los mercados internacionales bajo las condiciones actuales. Al respecto, sostuvo de manera categórica: “Hoy que Argentina, con superávit fiscal y comercial, esté obligada a salir al mercado afuera para endeudarse a tasas del 8-9%, a mi modo de ver no tiene ningún sentido”.
Bajo esta perspectiva, el referente financiero respaldó la estrategia del equipo económico orientada a planificar el programa financiero para los próximos años sin depender de una colocación inmediata de deuda externa. Para el analista, priorizar la estabilidad interna y el equilibrio fiscal resulta prioritario frente a las demandas de Wall Street. En esa línea, remarcó: “Yo soy de los que prefieren que baje la pobreza y que Argentina no se endeude (a estas tasas) antes que darles el gusto a los mercados”.
El especialista argumenta que los actores financieros globales todavía no dimensionan en su totalidad la transformación estructural experimentada por la economía nacional. Según su visión, “Se ha cambiado la matriz, Argentina pasa a ser un país exportador”, lo cual disipa una de las vulnerabilidades históricas más recurrentes: la cruda escasez de reservas internacionales.
Solidez fiscal y confianza en el sistema financiero
A la consolidación del sector externo se suma un desempeño fiscal diferencial en la comparative global. Darget destacó que “Somos de los pocos países en el mundo que tiene superávits gemelos”, lo cual demuestra que la posición financiera actual es considerablemente más robusta de lo que los propios ciudadanos perciben. No obstante, advirtió que la persistencia de los traumas heredados de crisis anteriores continúa sesgando las expectativas colectivas.
“Los malos recuerdos y la memoria corta nos hacen pensar que lo del pasado se puede repetir en cuanto a corridas, en cuanto a coberturas”, explicó. Pese a este sesgo psicológico, subrayó que los depósitos en moneda extranjera dentro del sistema bancario local ascienden a unos US$40.000 millones, una cifra que evidencia la vigencia de la confianza de los ahorristas más allá de la búsqueda de refugio cambiario.
Una estabilización sin confiscaciones ni quiebres contractuales
Uno de los aspectos más disruptivos del actual programa económico, según el análisis de Silver Cloud Advisors, radica en los métodos utilizados para lograr el ordenamiento macroeconómico. Darget enfatizó una diferencia sustancial respecto a administraciones anteriores:
“Este fue el único plan de estabilización de la historia argentina que no vino precedido por una expropiación”.
Para fundamentar su postura, recordó que el lanzamiento de la convertibilidad en la década de los noventa estuvo precedido por el impacto del Plan Bonex, mientras que la recuperación posterior al colapso de 2001 requirió una reestructuración forzosa de contratos y una pesificación asimétrica que perjudicó a los depositantes. Por el contrario, destacó que el actual Gobierno heredó un panorama crítico y logró encauzar las variables fundamentales sin vulnerar la seguridad jurídica.
Para concluir, el experto consideró que esta ausencia de confiscaciones representa un activo fundamental que debería ser valorado por el capital extranjero: “Me parece que esto es demasiado fuerte y es un mensaje muy fuerte para todos los inversores del exterior”.


