Una década de lucha y persecución contra el comunicador
Durante una ceremonia marcada por la exigencia de justicia, el reconocido periodista Humberto Padgett recordó los hechos ocurridos hace nueve años y un día en Ciudad Universitaria, donde documentó la operación de un mercado clandestino de drogas que operaba con total impunidad frente a las autoridades capitalinas y universitarias. Lejos de recibir protección tras ser descubierto y amenazado de muerte por grupos criminales, el comunicador enfrentó la traición de las propias instituciones encargadas de procurar justicia.
El Ministerio Público cometió la grave negligencia de entregar su análisis de riesgo, que incluía nombres, domicilios y teléfonos de sus familiares directos, a los abogados de sus propios agresores. Nos convirtieron en desplazados dentro de nuestra propia ciudad. Mi hogar dejó de ser un refugio para transformarse en una trampa mortal, denunció Padgett, quien además recordó que la fiscalía llegó a detenerlo a él mismo cuando acudió a solicitar información sobre su caso.
La simulación institucional y la sombra del NarcoEstado
A pesar de las recomendaciones emitidas por los organismos de derechos humanos, la fiscalía capitalina envió el expediente a archivo en seis ocasiones distintas, decretando el no ejercicio de la acción penal contra los funcionarios que traicionaron su confianza y filtraron su información confidencial. Para el periodista, este proceder no constituye una simple falla administrativa, sino que refleja la estructura de un NarcoEstado.
Organizaciones civiles como Propuesta Cívica han documentado que el 98% de los homicidios y agresiones letales contra comunicadores en el país permanecen en la impunidad. Padgett señaló que, a pesar de haber dialogado con más de 250 funcionarios, incluyendo a la presidenta Claudia Sheinbaum, el resultado constante ha sido la indiferencia burocrática y el abandono institucional hacia las víctimas.
Una disculpa pública sin acceso a la justicia
Al referirse al acto de desagravio ofrecido por la fiscalía, el reportero fue enfático al señalar que el tiempo transcurrido evidencia la lentitud con la que opera la burocracia frente a una persona cuya vida ha estado en riesgo constante. Las palabras no borran el agravio ni devuelven los años robados, afirmó, añadiendo que una disculpa carente de justicia plena solo perpetúa un ciclo de impunidad y repetición.
Ante esto, el periodista dejó en claro su postura institucional: hoy no vine a otorgar un perdón cómodo a las instituciones. Vine a dejar constancia de que, aun con la salud mermada y el tiempo en contra, el periodismo no se arrodilla, no se rinde y jamás se silencia.
Solidaridad y respaldo del gremio periodístico
Colega de destacada trayectoria y reconocido por su labor rigurosa, Padgett recibió muestras de afecto y admiración por parte de figuras prominentes del periodismo nacional. Ciro Gómez Leyva destacó que en la historia del gremio existen muy pocos reporteros dispuestos a jugarse el todo por el todo para entregar trabajos de tal magnitud.
Por su parte, la periodista Mariel Ibarra expresó su reconocimiento al señalar la entereza con la que su compañero ha enfrentado la adversidad a lo largo de más de dos décadas de trayectoria profesional. El acto concluyó con una prolongada ovación de pie en reconocimiento a su resistencia, su ética y su inquebrantable compromiso con la verdad.


