Analistas desconfían de la desaceleración inflacionaria en Colombia y prevén cierre de año sobre el 6,7%

A pesar del reporte emitido por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), el cual indicó que la variación anual de los precios al consumidor se redujo desde el 6,14% hasta el 6,03% durante el séptimo mes del año, los actores del sector financiero mantienen su escepticismo respecto a una convergencia rápida hacia la meta institucional del 3% establecida por el banco emisor.

Las proyecciones vigentes sitúan la tasa de los aumentos de costo de vida en aproximadamente un 6,7% para la conclusión del presente periodo anual. No obstante, voces dentro del ecosistema financiero consideran que este repunte estimado podría carecer de fundamento real.

Voces disidentes y el pulso del Banco de la República

Felipe Campos, quien se desempeña como gerente de Estrategia de Inversión en Alianza Valores, cuestionó la magnitud del incremento que pronostica el sector corporativo para los meses venideros.

«En julio vimos un buen dato de inflación. Bajó más de lo esperado a 6,03%“, manifestó el experto al tiempo que exteriorizó su escepticismo sobre si de verdad se va a reacelerar tanto a fin de año. Asimismo, restó peso a los pronósticos que culpan de manera casi exclusiva a las anomalías climáticas por venir: «parece una apuesta exagerada que El Niño vuelva a dañar alimentos y explique 70% de la subida final».

Periódicamente, la junta directiva del emisor consulta a los expertos económicos sobre sus perspectivas a corto y mediano plazo. Los resultados de dicho sondeo demuestran que la reciente sorpresa a la baja no alteró el sentimiento generalizado. Para el octavo mes, los analistas calcularon un incremento mensual del 0,27%, superando el 0,19% registrado en el ciclo homólogo anterior. De materializarse esta previsión, la variación anual escalaría de nuevo hasta el 6,11%.

Hacia diciembre, la estimación mediana se ubica en el 6,67%, evidenciando una mínima corrección de un punto básico frente a los cálculos previos. En contraste, las perspectivas para el año siguiente muestran un deterioro, pasando del 4,98% al 5,09%.

Por su parte, el ministro de Hacienda, Miguel Gómez, reconoció desde Cartagena en el marco del Congreso de Cooperativas que los indicadores macroeconómicos desafían las proyecciones gubernamentales. “Tenemos todos los factores en contra”, aseveró, señalando la existencia de “una crisis fiscal de una profundidad que no tiene precedentes, pero, además, tenemos una inflación que no cede como quisiéramos”.

Presiones persistentes en alimentos y energía

Uno de los factores que genera mayor inquietud entre los analistas corresponde a la evolución del costo de la canasta básica. Las proyecciones para este rubro empeoraron, pasando de un pronóstico de variación del 8,01% a una expectativa del 8,17% para el cierre del ciclo anual, lo que representa un incremento de 16 puntos básicos.

Esta dinámica responde a los traumatismos logísticos y productivos sufridos por el sector agropecuario durante los trimestres precedentes, agravados por factores como las precipitaciones prolongadas y los costos de los insumos. A esto se suma la amenaza latente del fenómeno climático de El Niño, el cual podría perturbar las cosechas y la oferta interna.

Al respecto, la agremiación cafetera advirtió sobre una potencial contracción del 9% en la recolección del grano para el presente año en comparación con el periodo previo. Dicho fenómeno meteorológico, caracterizado por el calentamiento de las aguas del océano Pacífico, mantendría su influencia sobre las actividades agrícolas hasta los primeros meses del año próximo.

Los riesgos no se limitan al suministro de comestibles, sino que también amenazan al mercado energético nacional. Camilo Prieto, investigador y profesor especializado en energía y sostenibilidad, advirtió sobre un posible escenario complejo para el cierre del año.

«Entre noviembre y diciembre Colombia podría enfrentar una tormenta perfecta en el mercado del gas natural. Mientras El Niño aumentaría la necesidad de generación térmica, Europa estará compitiendo para llenar sus reservas de gas antes del invierno», puntualizó el especialista.

A pesar de que el suministro para el consumo básico no se encuentra comprometido, el principal peligro radica en el encarecimiento de los insumos requeridos por las plantas de generación eléctrica de respaldo. “El riesgo más probable es otro: pagar más por el combustible que necesitan las plantas térmicas para respaldar el sistema eléctrico durante El Niño. Ese mayor costo puede terminar reflejándose en el precio de la energía”, concluyó Prieto.

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