La farsa mas grande en la historia en el gremio empresarial en Chihuahua, la gallina de los huevos de oro, todo fue una gran mentira y chihuahuenses incautos cayeron.
Hoy mas que nunca se entristece las familias chihuahuenses llegando a un colapso emocional y en niveles de desesperación altos, para ellos ARAS fue una gran mentira.
Los problemas de Aras no comenzaron con la retirada masiva de inversionistas, como se ha pretendido hacer creer en público y privado, sino con los problemas de captación de recursos frescos; es decir, la llegada de nuevos incautos, lo cual impidió pagar los rendimientos altísimos prometidos.
Es la historia de las pirámides de inversión, desde hace cuando menos 100 años cuando Charles Ponzi inauguró este tipo de mecanismos fraudulentos en Inglaterra, donde los inversionistas nuevos pagan a los viejos hasta que se desfonda y colapsa.
No existe ninguna razón para que la empresa haya incumplido a sus inversionistas en el pago de los dividendos, más que la simple explicación de que finalmente la aventura llegó a su fin y la pirámide cayó al fondo de su especulativa forma de operar.
Ahora la estrategia es dar largas, interponer amparos y oponerse de cualquier forma judicial a los intentos de los inversionistas por recuperar su dinero.
No fue suficiente con ir y quitarles sus ahorros, engañarlos inclusive en muchos casos para que obtuvieran préstamos para invertir.
Ahora se trata de cerrar el fabuloso negocio como es debido, bajo una estrategia jurídica que cuesta cientos de miles, sino es que millones, irónicamente pagados por los mismos inversionistas defraudados.
En lugar de responder, la empresa ha maniobrado con los bienes inmuebles haciendo modificaciones en algunos de ellos, e iniciando negociaciones con los inversionistas para dar largas y convertir el asunto en interminable. Contrataron un call center y abogados, para dar choro mareador.
El contrato, que es la base del compromiso entre el inversionista y Aras, es un modelo de acto jurídico ventajoso, con ciertos defectos que los perjudican, hasta donde sabemos por las quejas de los mismos defraudados.
Les están proponiendo términos inaceptables de negociación, como firmar un convenio en el cual aceptan no recibir sus rendimientos durante meses, en espera de una supuesta recuperación de la empresa, que jamás llegará.
Nada de esto oculta la realidad. Carece Aras de solvencia financiera hoy y desde antes, así estaba planeado el modelo de negocio, frente a las narices de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.
En ese juego jurídico, se están interponiendo recursos bajo el argumento de que las personas morales no pueden responder por denuncias penales, y por tanto es ilegal responsabilizarlas del fraude.
Ya se negó la suspensión por el juez de distrito y está por resolverse el amparo en las siguientes semanas. Hubo cálculo de Aras hasta en la defensa jurídica a desplegar en el momento en que todo tronará. Ni modo de pensar otra cosa.
Quieren a toda costa derivar la responsabilidad a los socios accionistas mayoritarios, donde por cierto ya no se encuentra el CEO Armando Gutiérrez, cedió sus acciones desde abril y ya no es el propietario de la empresa. Es más, está desaparecido desde hace varias semanas.
Tras el fraude cometido ahora ha empezado Aras con el pleito ratero en lo jurídico para terminar de sepultar los anhelos legítimos de miles de chihuahuenses y otras personas que acudieron a invertir en un formidable negocio que termina como empezó, de manera ventajosa por parte de la empresa, a quien ninguna autoridad molestó siquiera con el pétalo de una rosa durante los más de dos años en que acumuló una captación millonaria de recursos.
Se están moviendo los abogados de Aras a paso veloz, mientras la autoridad ministerial y judicial le pide permiso a un pie para mover el otro. Es pasmosa y sospechosa la lentitud con que actúan, en claro perjuicio de los miles de inversionistas, que ayer pasaron una muy triste y decepcionante navidad.
A los afectados se suman las demandas laborales, que seguramente acumulan un pasivo importante y son preferentes junto con el fisco en el pago. Nada más falta que los altos directivos también demanden por esta razón. Hay un diseño indudable de estrategia jurídica perversa.
En este contexto, ni modo de no sospechar de funcionarios de la pasada administración que siguen en los puestos ministeriales y judiciales boicoteando el avance de los procesos.


