Restricciones de Estados Unidos a la venta de diésel contravendrían el tratado comercial norteamericano
Una posible medida por parte de la administración estadounidense para bloquear la venta internacional de combustibles encendió las alertas en el sector económico mexicano. Especialistas en comercio internacional advierten que dicha decisión rompería de manera directa los compromisos establecidos en el acuerdo comercial vigente entre ambas naciones.
El análisis sobre este escenario surge ante la intención del gobierno encabezado por Donald Trump de frenar la salida de energéticos hacia el exterior con el propósito fundamental de contener el aumento de los precios del combustible en su mercado interno y garantizar un mayor abasto local.
La ilegalidad comercial del bloqueo energético
Durante un encuentro con inversionistas y clientes de la firma legal y de consultoría Haynes Boone, el exsubsecretario de Economía, Luis de la Calle, enfatizó que cualquier acción gubernamental orientada a cerrar el flujo de estos hidrocarburos representa una falta grave a la normativa regional acordada multilateralmente.
“Limitar las exportaciones de un producto es violatorio del T-MEC, y eso lo pusimos en el T-MEC por insistencia de Estados Unidos”, sostuvo el experto ante los asistentes, recordando que fue el propio país vecino el principal impulsor de candados regulatorios para evitar bloqueos unilaterales en el suministro transfronterizo.
Desde el punto de vista jurídico del tratado, el artículo 2.11 estipula claramente que los países firmantes tienen prohibido implementar o conservar medidas restrictivas o prohibiciones a la salida de mercancías destinadas al territorio de sus socios comerciales, contemplando únicamente excepciones muy acotadas bajo los lineamientos del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT).
Vulnerabilidad y dependencia del mercado mexicano
De concretarse las presiones comerciales y los recortes en los envíos de destilados, la economía nacional enfrentaría un desafío logístico e industrial de proporciones mayores debido al alto grado de dependencia que mantiene respecto a los refinados provenientes de territorio estadounidense.
Al detallar el balance de abastecimiento actual, el especialista indicó que la demanda diaria del país asciende a 200 mil barriles al día de diésel. De este volumen total, la producción interna cubre entre el 50 y el 60 por ciento según la temporada, lo que significa que entre el 40 y el 50 por ciento viene de Estados Unidos para equilibrar el consumo nacional.
Frenar este suministro externo pondría en una situación sumamente vulnerable a sectores productivos esenciales que dependen cotidianamente de este energético para operar sin interrupciones.
Impacto crítico en la cadena logística y agrícola
La relevancia del hidrocarburo va más allá del parque vehicular urbano, ya que constituye el insumo primario que mueve la maquinaria económica más sensible del país. Restringir su disponibilidad paralizaría gradualmente áreas estratégicas para el desarrollo interno.
“El diésel es muy importante porque el sistema de transporte agrícola y otros utilizan diésel”, afirmó el exfuncionario federal al recalcar que cualquier alteración en las cuotas de importación repercutirá directamente en los costos de traslado de mercancías, la producción de alimentos y la cadena de suministro general.
Ante este panorama, las autoridades comerciales y los actores industriales de la región mantienen la expectativa de que prevalezca el respeto a los marcos legales del tratado comercial, evitando así una crisis de energéticos que afecte severamente la estabilidad económica de México.


