El legado de la capitana insurgente que resonó en el Palacio Nacional
Durante la conmemoración patria encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum, el nombre de una de las figuras femeninas más valientes de la historia nacional volvió a cobrar relevancia pública. Entre arengas conmemorativas, la frase «¡A sus órdenes, mi capitana!» evocó la memoria de Manuela Molina, una combatiente cuya participación activa en la insurrección armada marcó un hito en la historia militar del país.
Reconocida en los anales históricos bajo los apelativos de ‘La Capitana’ y ‘La Barragana’, esta mujer originaria de Guerrero demostró un liderazgo sobresaliente en el campo de batalla. Su valentía le permitió ganarse el respeto absoluto de sus coidearios y un nombramiento oficial dentro de la estructura de mandos del primer gobierno insurgente.
Desde 1811, María Manuela Molina recibió el grado militar de capitana por parte de la Suprema Junta Nacional Americana, primer gobierno insurgente de México.
Se desempeñó en la jurisdicción de Temascaltepec al mando de una tropa conformada por 60 hombres indígenas y mestizos;… pic.twitter.com/mOKsyHXpSj
— Gobierno de México (@GobiernoMX) September 16, 2025
Trayectoria militar y nombramientos oficiales de Manuela Molina
El recorrido castrense de Molina comenzó a consolidarse de manera formal en 1811, cuando recibió el grado de capitana por parte de la Suprema Junta Nacional Americana. Meses más tarde, registros oficiales de la Suprema Junta de Zitácuaro ratificaron su jerarquía militar tras liderar con destreza a una facción compuesta por alrededor de 60 hombres, entre indígenas y mestizos, en la región de Temascaltepec.
Su capacidad táctica puso en graves aprietos a las fuerzas leales a la corona española. Los documentos de la época destacan su profundo patriotismo y su habilidad para manejar armas de fuego, participando de forma directa en enfrentamientos clave como la Batalla del Monte de las Cruces, los combates en Aculco, Jilotepec y múltiples confrontaciones en territorio zitacuarense.
De estudiante guerrerense a estratega del movimiento insurgente
Nacida en el municipio de Taxco, Manuela Molina cursaba sus primeros estudios cuando decidió abandonar las aulas para sumarse a la causa de la justicia social y la emancipación. En el año 1810 se integró de lleno a las filas del movimiento armado, vinculándose posteriormente con las fuerzas comandadas por José María Morelos y Pavón durante campañas fundamentales como la toma de Acapulco.
Un testimonio conservado en el diario de guerra del secretario de Morelos, fechado el 8 de abril de 1813, describe a la combatiente con profundo respeto. El texto oficial relata que, movida por un fervor patrio inquebrantable, recorrió más de 100 leguas para conocer al caudillo y manifestarle su disposición de entregar la vida por la libertad de la nación.
Tras la conclusión de las hostilidades y la posterior consumación de la independencia, la vida de la guerrera llegó a su fin el 2 de marzo de 1822 en Texcoco, tras fallecer a consecuencia de las graves heridas sufridas por el impacto de una lanza en el ocaso de su vida militar.
El homenaje contemporáneo a las heroínas de la patria
El rescate de su memoria histórica se materializó durante las festividades del 215 aniversario del Grito de Independencia, momento en el cual la mandataria federal incluyó a la insurgente dentro de las tradicionales exclamaciones cívicas para honrar a las mujeres que cimentaron las bases de la nación.
Asimismo, el perfil y la trayectoria de la capitana han sido difundidos en espacios educativos y gubernamentales mediante iniciativas enfocadas en visibilizar el aporte fundamental de las mujeres indígenas en la defensa de las causas sociales y la construcción de la independencia mexicana.


