Un cambio histórico en la movilidad mexicana
El mercado automotriz en territorio mexicano avanza hacia una transformación profunda que podría concretarse antes de lo previsto. De acuerdo con las estimaciones analizadas por expertos en el sector, la adopción de tecnologías limpias dejará atrás la dependencia histórica de los motores de combustión interna, posicionando a los modelos impulsados por baterías como la opción preferida por los consumidores nacionales en un plazo menor a dos décadas.
Las proyecciones elaboradas por la firma especializada BloombergNEF señalan que la transición alcanzará un punto de inflexión significativo en 2037, cuando los automóviles completamente libres de emisiones contaminantes rebasen el 50% de las transacciones totales de vehículos nuevos para pasajeros. Posteriormente, la tendencia alcista continuará su curso hasta situar la cuota de mercado en el 66% hacia el término de la década de 2040.
El acelerado despegue de la electromovilidad
Este escenario representa un contraste drástico frente a la realidad comercial observada recientemente. Durante el ejercicio de 2025, el país rebasó por primera ocasión la barrera de las 100,000 unidades eléctricas comercializadas. Al conjuntar los automóviles 100% eléctricos con las alternativas híbridas conectables, estas tecnologías captaron un 7% del volumen total de transacciones en el ámbito nacional. El pronóstico anticipa que dicha proporción trepará hasta el 17% rumbo a 2030, momento en el cual la curva de adopción experimentará un incremento exponencial.
Dicho pronóstico forma parte de la publicación Long-Term Electric Vehicle Outlook 2026, documento que incorpora por primera vez a México en su análisis y lo posiciona en la segunda posición latinoamericana dentro del ecosistema de electromovilidad, situándose únicamente por debajo de Brasil. Al respecto, Stephan Mothe, analista de investigación para América Latina en la referida agencia, explicó en entrevista con El Economista que la principal fuerza detrás de este fenómeno radica en la incursión de fabricantes asiáticos.
El factor determinante de las armadoras asiáticas
Durante el periodo reciente, corporativos como BYD, Geely y Changan Motors fungieron como los catalizadores primordiales del sector en el país. El conjunto de marcas provenientes de China elevó su penetración hasta concentrar un estimado del 89% del segmento de pasajeros electrificados, superando de forma notable el 67% registrado en el ciclo previo. En el transcurso de un año, su dominio creció 22 puntos porcentuales.
Esta dinámica responde a una estrategia comercial muy puntual. Mientras que diversas compañías occidentales y de otras regiones fabrican automóviles electrificados dentro de las fronteras mexicanas, la mayor parte de esa producción se destina a la exportación hacia Estados Unidos, dejando una disponibilidad reducida en las agencias locales. En contraste, las firmas de origen chino han consolidado rutas directas para introducir opciones con costos más accesibles y constantes innovaciones tecnológicas.
Infraestructura, costos y retos geopolíticos
La caída sostenida en los precios de fabricación y el perfeccionamiento de las baterías han reducido las barreras de entrada para los compradores. Sin embargo, el ritmo de este crecimiento también dependerá de la evolución en el suministro energético. Los proyectos impulsados por la Comisión Federal de Electricidad hacia el horizonte de 2030, combinados con esquemas de inversión mixta, buscan garantizar la robustez de las redes de carga y propiciar una disminución en las tarifas del servicio.
A pesar del optimismo generalizado sobre las cifras estimadas para 2040, el sector automotriz nacional enfrenta variables externas complejas. La estrecha vinculación económica con Estados Unidos, sumada a las fluctuaciones en las políticas comerciales y las tensiones geopolíticas en torno a los proyectos de manufactura asiática en Norteamérica, introduce incertidumbre. No obstante, el dinamismo del mercado interno demuestra que la transición hacia una flota vehicular sostenible avanza con paso firme en México.


