Choque de visiones sobre la economía mexicana
El debate sobre el rumbo económico e institucional de México ha sumado un nuevo capítulo de confrontación directa entre altos funcionarios y exresponsables de las finanzas públicas del país. En esta ocasión, el secretario de Hacienda y Crédito Público, Edgar Amador Zamora, respondió con dureza a los señalamientos emitidos recientemente por el exsecretario de Hacienda y exgobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz, quien cuestionó los alcances reales del modelo actual y los costos económicos de la presente administración.
A través de un pronunciamiento difundido en plataformas digitales, el titular de la dependencia federal defendió las bases del proyecto económico impulsado por la autodenominada Cuarta Transformación. Amador recriminó al exfuncionario del periodo neoliberal por poner en tela de juicio las mejoras sociales logradas en los últimos años, argumentando que los antecedentes de su propia gestión al frente del gabinete económico estuvieron marcados por profundas crisis financieras.
Balance histórico y cuestionamientos sobre la pobreza
Durante su gestión entre 1994 y 1997, la administración de Guillermo Ortiz enfrentó episodios críticos como la abrupta devaluación de la moneda nacional, una espiral inflacionaria y el costoso rescate bancario a través del Fondo Bancario de Protección al Ahorro. Al respecto, el actual secretario ironizó sobre la autoridad moral de su predecesor para debatir sobre asuntos de bienestar social y carencias económicas.
«Es un experto en el tema de la pobreza», ironizó Amador al apuntar que, bajo el periodo de gestión de Ortiz, la población en situación de pobreza creció en 16 millones de personas, mientras que los sectores con carencias alimentarias aumentaron en 15 millones.
En la misma línea argumentativa, el funcionario emitió una severa crítica sobre las repercusiones de aquellas políticas pasadas:
Esta réplica surge a raíz de un artículo de análisis publicado en inglés por Guillermo Ortiz, en el cual sostuvo que las disminuciones en la pobreza y las alzas al salario mínimo coexisten con retos estructurales complejos, tales como el encrudecimiento de la informalidad laboral, los rezagos en materia educativa, los problemas de acceso a servicios sanitarios y el impacto de la inseguridad en el territorio nacional.
La controversia por el salario mínimo y el gasto social
Frente al diagnóstico formulado por el exgobernador del banco central, el actual titular de la hacienda pública rechazó la interpretación de que los avances sociales carezcan de sustento macroeconómico sólido. Defendió el incremento sistemático del salario mínimo como un instrumento fundamental para dinamizar el mercado de trabajo y propiciar un incremento generalizado en las percepciones de los trabajadores en distintos sectores productivos.
«No lo ignora, lo sabe, por eso deprimieron los salarios mínimos durante 36 años, para mantener disminuidos los salarios de todos los trabajadores», aseveró Amador al criticar la política laboral aplicada en décadas anteriores.
Asimismo, en el terreno educativo y de salud, el secretario desestimó las críticas sobre las deficiencias actuales al señalar que los problemas estructurales provienen de un gasto social históricamente insuficiente. Como ejemplo, refirió que en el año 1996 se instrumentó un recorte al gasto público en salud equivalente al 2.1% del Producto Interno Bruto (PIB), situación que —según su perspectiva— contrasta con la ampliación actual en la infraestructura hospitalaria del sector público.
Para concluir su postura, el responsable de las finanzas nacionales reiteró que el rescate financiero instrumentado mediante el Fobaproa significó un agravio directo para las familias mexicanas, priorizando a instituciones privadas por encima del bienestar social que hoy se pretende defender.


