A principios de la década de 1960, la industria automotriz estadounidense vivió una intensa rivalidad en las pistas. En 1962, Chevrolet tenía un problema llamado Shelby Cobra, un modelo que ponía en aprietos el prestigio deportivo del Corvette. Para contrarrestar esta amenaza, el ingeniero Zora Arkus-Duntov ideó en la clandestinidad un vehículo mucho más liviano y radical. La meta inicial era fabricar 125 unidades destinadas a la homologación en competencias internacionales de Gran Turismo, pero la cúpula directiva de General Motors frenó la iniciativa antes de concluir el plan original. Solo hubo cinco ejemplares terminados.
De un proyecto clandestino a una cotizada pieza de colección
Duntov tomó como base un prototipo que anticipaba las formas del Corvette de 1963 y desarrolló lo que dentro de Chevrolet se conocía al principio como The Lightweight. Aunque la producción se interrumpió de forma abrupta por orden de los ejecutivos, los cinco prototipos sobrevivieron al paso del tiempo, divididos en tres coupés y dos descapotables. Con los años, su valor histórico se disparó de manera exponencial en el mercado de coleccionistas. Un ejemplo claro es el chasis número 001, adquirido por 4.2 millones de dólares en 2002 por un inversionista de Ohio, lo que refleja la extrema exclusividad de estos bólidos.
Lejos de quedar en el olvido, el emblema continuó su legado en las pistas de la mano de pilotos destacados y logró su primera victoria oficial en agosto de 1963. El nombre perduró en distintas generaciones del deportivo y hoy se prepara para un nuevo capítulo comercial que involucra directamente al mercado mexicano.
El renacimiento mecánico: llega el modelo 2027 a México
Más de sesenta años después de aquella aventura secreta, General Motors rescata la denominación para el territorio nacional con un enfoque mecánico completamente renovado. Chevrolet anunció el 27 de agosto que el Corvette Grand Sport 2027 llegará al mercado mexicano durante el último trimestre de 2026. La configuración elegida para el país corresponde a un coupé 3LT equipado con el paquete de alto rendimiento, ensamblado en la planta estadounidense de Kentucky, con un costo fijado en 3,699,000 pesos.
El cambio más profundo se encuentra oculto tras la cabina. Este ejemplar estrena un bloque atmosférico V8 LS6 de 6.7 litros capaz de desarrollar 535 caballos de fuerza y 520 libras-pie de torque. La mayor cilindrada, una relación de compresión de 13.0:1, cuerpo de aceleración de 95 milímetros y un múltiple de admisión tipo tunnel ram forman parte de la actualización. Además, cuenta con pistones y bielas forjadas, un sistema avanzado de lubricación y múltiples de escape optimizados, consolidándose como el motor aspirado con mayor fuerza de torsión en la historia del modelo.
Estética clásica adaptada a la arquitectura moderna
El diseño exterior rinde tributo a las raíces del vehículo mediante opciones de pintura como el azul Admiral Blue Metallic y el Pitch Gray Metallic, acompañadas de las tradicionales franjas deportivas. Entre las modificaciones visuales destaca la reubicación de los emblemas conmemorativos, que ahora se sitúan en la sección posterior para acentuar la disposición de motor central del chasis actual. Asimismo, incorpora rines de aluminio escalonados y componentes opcionales fabricados en fibra de carbono para optimizar el peso total.
En el apartado dinámico, el equipamiento de serie incluye suspensión Magnetic Ride Control, control de tracción enfocado en rendimiento y neumáticos especializados. En México también será el primer vehículo de General Motors con los nuevos paquetes Basics y Safety & Security de OnStar.
El motor LS6 también impulsará al Corvette Stingray convencional, uniendo la producción actual con la herencia industrial de la marca iniciada en 1955. El Grand Sport sí: costará 3.6 millones de pesos y llegará a las 10 tiendas Chevrolet Performance del país, transformando aquel viejo proyecto clandestino en una máquina de alto desempeño disponible en los concesionarios.


