Desaceleración en marcha: el crecimiento del PIB en Colombia se ubicaría por debajo del 2% durante el tercer trimestre

La actividad productiva en territorio colombiano atraviesa una fase de enfriamiento evidente. Tras registrar una expansión del 3,5% durante el segundo trimestre del año, el ritmo de la economía nacional experimentó un retroceso considerable, situando el incremento por debajo del 2% en el periodo siguiente, de acuerdo con las estimaciones difundidas por el Banco de Bogotá.

Los expertos económicos señalan que este comportamiento responde a una combinación de variables adversas que impactan tanto el aparato productivo como la demanda interna. Entre los factores determinantes destacan la apreciación de la moneda nacional, los costos elevados de los créditos, la reducción en el ritmo de ejecución del presupuesto estatal y las repercusiones derivadas de un reciente movimiento telúrico.

Adicionalmente, pilares fundamentales como la industria manufacturera, la extracción de hidrocarburos y el sector edificador enfrentan serios obstáculos que limitan su capacidad de expansión.

El Indicador de Actividad Económica para Colombia (IAECO), calculado por la entidad financiera a partir de datos coyunturales, reveló un incremento interanual de apenas 0,9% al cierre de agosto, cifra inferior al 1,5% reportado en julio. De igual forma, la media trimestral descendió desde el 2,8% hasta el 2,1% en dichos meses.

Impacto directo de la revaluación cambiaria

Uno de los elementos centrales detrás de esta pérdida de velocidad es el fortalecimiento del peso frente al dólar. Si bien esta condición abarató la internación de mercancías y materias primas extranjeras, castigó fuertemente la competitividad exportadora y redujo los recursos que las familias perciben desde el exterior.

El sector turístico ilustra claramente este fenómeno. Durante julio se completaron cuatro meses consecutivos de caídas anuales en la llegada de visitantes internacionales. Entre abril y julio arribaron 1,4 millones de vacacionistas extranjeros, lo que representa 115.000 personas menos frente a idéntico tramo del año previo. Como consecuencia directa, los servicios de alojamiento y gastronomía acumularon una contracción del 3% en lo que va del año.

Por su parte, la industria manufacturera muestra un avance acumulado sumamente discreto del 0,4%, sostenido únicamente por nichos específicos como la elaboración de bebidas, la refinación petrolera y el ensamblaje de vehículos de dos ruedas.

El flujo de dinero enviado por migrantes también sufrió alteraciones. En agosto, estas transferencias totalizaron US$1.144 millones, lo que significó un repunte del 4,5%. No obstante, al transformarlas a moneda local bajo una tasa de cambio promedio de COP$3.126, el monto representó COP$3,5 billones, equivalente a un desplome del 19% en términos reales.

Menor tracción desde el sector público y la construcción

La moderación en el gasto gubernamental constituye el segundo flanco de inquietud. A partir de junio, coincidiendo con el periodo posterior al proceso electoral y el empalme administrativo, la contratación estatal comenzó a desacelerarse, acentuándose notablemente en agosto y septiembre debido a directrices orientadas a optimizar los recursos fiscales.

En paralelo, la industria de la construcción persevera en su trayectoria negativa debido a los altos costos financieros. Entre enero y septiembre se dio inicio a la edificación de 79.500 viviendas nuevas, un 11% por debajo del registro anterior. En el ámbito energético, la extracción de crudo se situó en 732.700 barriles diarios durante agosto, marcando un descenso del 2%, aunque la actividad de perforación mostró una recuperación moderada al pasar de 93 a 114 taladros operativos.

Comportamiento mixto en el consumo y nuevas previsiones

El gasto de los hogares presenta señales divergentes. Mientras el comercio minorista reporta bajas ventas, la demanda de vehículos nuevos avanzó un 36% en septiembre al comercializarse 33.900 unidades, y las motocicletas crecieron un 24% con 130.700 unidades, impulsadas por la accesibilidad a bienes importados.

Frente a este escenario, organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional ajustaron sus expectativas. En la actualización de su informe Perspectivas de la Economía Mundial (WEO), la institución redujo la proyección de crecimiento para Colombia en 2026 del 2,3% al 2,2%. Por su parte, el Banco de Bogotá prevé un incremento del PIB de 2,5% para el cierre de este año y de 2,1% para el próximo periodo.

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