La cadena de tiendas de conveniencia más grande de México, Oxxo, se vio obligada a bajar las cortinas de más de 200 sucursales en Tamaulipas, luego de que el crimen organizado intentara cobrarles “derecho de piso”.
La decisión fue tajante: ¡no negociar con criminales!. Roberto Campa, directivo de FEMSA, confirmó que prefieren cerrar y perder ventas antes que ceder un solo peso a los extorsionadores.
Las calles de Nuevo Laredo se quedaron sin el característico brillo rojo de Oxxo, mientras trabajadores viven con miedo y clientes denuncian la falta de seguridad. Y es que, aunque las autoridades presumen coordinación con la empresa, la realidad es que los criminales siguen imponiendo su ley a balazos y amenazas.
El gobierno asegura que hay operativos, botones de pánico y patrullajes… pero lo cierto es que FEMSA tuvo que huir de la plaza para proteger a sus empleados.



