Gobierno federal proyecta sumar más de 7.200 millones de barriles bajo escenarios de baja extracción
El Estado mexicano ha trazado su ruta estratégica para el sector hidrocarburos con un enfoque centrado en los yacimientos de menor probabilidad de éxito comercial. De acuerdo con la planificación oficial de largo plazo, la administración federal busca incorporar 7.292 millones de barriles de petróleo crudo equivalente a los activos nacionales, omitiendo los escenarios tradicionales de explotación más segura.
Esta directriz se encuentra establecida en el Plan de Desarrollo del Sector Hidrocarburos, un documento emitido por la Secretaría de Energía (Sener) en el Diario Oficial de la Federación. La estrategia gubernamental para el ciclo 2025-2039 se centra exclusivamente en las llamadas reservas 3P.
La apuesta por las reservas 3P y el contexto normativo
Las reservas 3P agrupan hidrocarburos probados, probables y posibles que cuentan con una probabilidad de extracción de apenas el 10% bajo las condiciones tecnológicas y comerciales actuales. El instrumento de planificación prescinde de las categorías 1P y 2P, las cuales poseen porcentajes de certidumbre comercial mucho más elevados, situados en 90% y 50%, respectivamente.
Desde una perspectiva financiera, la petrolera estatal Pemex ha señalado históricamente que son las reservas probadas (1P) las que verdaderamente respaldan los proyectos de inversión. Ante la publicación de esta nueva hoja de ruta, Bloomberg Línea intentó obtener una postura oficial por parte de la Secretaría de Energía mediante diversas vías de comunicación, sin conseguir una respuesta inmediata.
Soberanía energética y distribución geográfica
El documento de la Sener detalla que, desde 2019, se reestructuró el portafolio exploratorio nacional con una visión que se ha consolidado en la reforma energética de 2025. El objetivo central de priorizar las reservas 3P es garantizar al menos 10 años de consumo nacional mediante trabajos geológicos y la perforación de pozos estratégicos.
Las autoridades argumentan que esta planificación responde al principio de soberanía y seguridad energética, buscando frenar la declinación histórica de los inventarios nacionales que, según el Ejecutivo, sufrieron una sobreexplotación en el pasado para atender el mercado de exportación en detrimento del consumo interno.
El plan detalla una evolución en las zonas de exploración para los próximos años:
- Las reservas terrestres abarcarán hasta el 20% del total a incorporar entre 2026 y 2030.
- Las aguas superficiales asumirán un papel protagónico al concentrar hasta el 46% de las reservas 3P descubiertas en 2026.
- Para el periodo 2031-2036, la exploración en aguas profundas ganará relevancia hasta representar un 90% hacia 2036, mientras que el tramo final del periodo corresponderá a aguas someras.
“Se priorizan acciones estratégicas de exploración mediante la inversión en la adquisición de información sísmica que permita identificar nuevos yacimientos tanto en aguas someras como en aguas profundas y acciones estratégicas dirigidas a la extracción con énfasis en la incorporación de nuevas reservas de hidrocarburos”, apuntó la dependencia en el texto oficial.
Retos en la producción y metas a futuro
El panorama de las reservas nacionales muestra antecedentes complejos. Al 1 de enero de 2024, México contabilizaba un volumen de reservas 3P equivalente a 23.146 millones de barriles de petróleo crudo equivalente, lo que reflejó una contracción anual de 6,4% entre 2010 y 2018 debido al agotamiento de campos maduros y una reposición insuficiente.
Aunque la Sener indicó que la tasa de caída se redujo a 1,6% entre 2019 y 2024 gracias a una mejor gestión operativa, yacimientos emblemáticos recientes operados por Pemex —tales como Ixachi y Quesqui— han arrojado volúmenes de producción inferiores a las proyecciones iniciales.
Actualmente, Pemex aporta el 94% de la producción nacional, pero atraviesa por su nivel de extracción más bajo en cuatro décadas, situándose en torno a los 1,65 millones de barriles diarios a causa del declive natural de sus principales campos. Pese a este escenario adverso, la planeación de la Sener establece una meta oficial hacia 2039 de alcanzar una producción nacional de 1,8 millones de barriles diarios de crudo y hasta 6.658 millones de pies cúbicos diarios de gas natural.


