Washington se lleva la tajada principal en el histórico y cuestionado pacto petrolero con Venezuela

La administración del presidente Donald Trump ha mantenido un perfil reservado respecto a lo que califica como “EL MAYOR ACUERDO PETROLERO EN LA HISTORIA DEL MUNDO”, limitando los detalles a una serie de publicaciones en plataformas digitales.

El mandatario estadounidense aseguró que el convenio consolidado otorga a Estados Unidos un acceso directo a las inmensas reservas energéticas de la nación sudamericana. Este movimiento estratégico se produce meses después de que comandos norteamericanos interceptaran y detuvieran al entonces presidente venezolano Nicolás Maduro durante una operación militar ejecutada en la madrugada del pasado mes de enero, trasladándolo posteriormente a territorio estadounidense para responder ante la justicia federal por cargos vinculados al narcotráfico.

Por su parte, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, defendió el pacto al calificarlo como un catalizador indispensable para la recuperación económica y la modernización profunda de la industria petrolera local.

Durante una gira enfocada en la rehabilitación de viviendas afectadas por recientes movimientos telúricos, la funcionaria enfatizó que el propósito central es lograr que los cuantiosos recursos energéticos bajo la superficie dejen de ser simples estadísticas estériles y se traduzcan en bienestar social para la ciudadanía venezolana.

“Este acuerdo va a dar un gran impulso a Venezuela y por eso dijimos que es un acuerdo histórico, será el impulso para el gran desarrollo de Venezuela en las próximas décadas por venir”, añadió la mandataria en funciones.

A pesar de la magnitud del anuncio, persisten múltiples incógnitas fundamentales, tales como los plazos estimados para iniciar la extracción efectiva del crudo y el origen de los recursos financieros necesarios para solventar dicha infraestructura, ya que la documentación oficial del convenio permanece bajo reserva.

A continuación se detalla lo que se conoce formalmente y los puntos que aún generan escepticismo en los mercados internacionales:

Los términos del acuerdo petrolero entre EU y Venezuela

El esquema contempla la creación de una sociedad comercial entre el gobierno estadounidense y un operador privado no identificado en Venezuela, entidad a la cual se le concedieron potestades exclusivas sobre extensos yacimientos inexplorados por un periodo de 100 años.

En un comunicado oficial, Rodríguez precisó que el entendimiento abarca el desarrollo de 17 campos con un potencial comprobado de 65 mil millones de barriles. Asimismo, estimó que la iniciativa podría detonar 100 mil millones de dólares en inversión extranjera para el sector hidrocarburífero nacional y aportar más de 209 mil millones de dólares en tributos fiscales para las arcas de Caracas.

Desde la perspectiva de Washington, Trump detalló que las negociaciones estuvieron encabezadas por el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio, el secretario de Defensa Pete Hegseth y la propia Rodríguez.

El aspecto más destacado del documento es que otorgará a Estados Unidos el 55 por ciento de la producción efectiva de la nueva empresa privada, integrando una porción accionaria y facultades preferenciales para adquirir crudo a precio de costo. Los cargamentos obtenidos se destinarán de manera prioritaria a las reservas estratégicas de petróleo de Estados Unidos en coordinación con el aparato militar, según reveló un funcionario norteamericano que solicitó el anonimato.

Bajo estos parámetros, la nueva corporación se perfila para convertirse en la segunda compañía con mayor volumen de reservas probadas a nivel global, ubicándose únicamente por detrás de Saudi Aramco.

¿Bajarán los precios de la gasolina en Estados Unidos?

Los especialistas coinciden en que una reducción en los costos de los combustibles es improbable en el corto plazo.

Si bien el presidente republicano argumenta que la medida contribuirá a bajar los precios de la gasolina para los consumidores estadounidenses —una prioridad urgente ante el impacto inflacionario que la guerra con Irán ha generado sobre el suministro proveniente del Golfo Pérsico, en vísperas de las elecciones de noviembre en Estados Unidos—, los analistas del sector energético recuerdan que el deterioro operativo de Venezuela exige años de labores y montos multimillonarios.

Cualquier incremento significativo en el volumen exportado tomará un tiempo considerable, descartando efectos inmediatos en las estaciones de servicio minoristas.

El acuerdo podría ser “útil a largo plazo, pero no va a hacer nada para cambiar el precio de la gasolina en la estación de servicio minorista para el fin de semana del Día del Trabajo”, advirtió Amy Myers Jaffe, directora del Laboratorio de Energía, Justicia Climática y Sostenibilidad de la Universidad de Nueva York.

Hasta el momento, ninguna de las administraciones involucradas ha aclarado quién asumirá el costo financiero de las obras de infraestructura requeridas.

De acuerdo con datos de la asociación AAA, el precio promedio de la gasolina en Estados Unidos se ubicaba en aproximadamente 4.08 dólares por galón, una cifra notablemente superior a los 3.20 dólares registrados durante el mismo periodo del año anterior.

En la misma línea, Kevin Book, director gerente de ClearView Energy Partners, señaló que la industria mantiene una postura de cautela a la espera de mayor transparencia operativa. Si bien reconoció el potencial histórico de Venezuela —cuyo bombeo superaba en el pasado los 2.5 millones de barriles diarios por encima de los registros actuales—, advirtió que las inversiones de esta escala no fructifican de manera instantánea.

“Va a tomar tiempo —muchos años— desplegar todo ese capital y producir el tipo de resultados incrementales que la historia indica que es posible”, señaló Book.

Venezolanos califican de “traición” el acuerdo petrolero con EU

Algunos sectores de la sociedad venezolana consideran la decisión como una traición a los principios defendidos durante décadas por el oficialismo, que pregonaba la soberanía inquebrantable de los recursos nacionales frente a la influencia de Washington.

Durante un recorrido por un mercado tradicional en la zona este de Caracas, ciudadanos como Douglas Borjas expresaron su indignación ante los términos anunciados.

“Pienso que lo están haciendo para aferrarse al poder”, señaló, refiriéndose a los líderes de Venezuela. ‘Es como que te doy una gran cantidad de petróleo con tal que me dejes tranquilo aquí en el poder’”.

Añadió: “El pueblo venezolano merece algo mejor. Venezuela tiene recursos que pueden ser explotados, pero a favor del pueblo, no a favor de una cúpula ya podrida”.

Por su parte, Ricardo Hausmann, profesor de la Universidad de Harvard y exministro de Planificación de Venezuela, emitió una dura crítica al calificar el pacto como un entendimiento inaceptable.

Los venezolanos no respetarán este acuerdo ilegítimo y ninguna gran petrolera estadounidense se lo tomará en serio porque saben que no durará”, escribió Hausmann en redes sociales, y agregó que Rodríguez “no tiene legitimidad ni poder constitucional para comprometer a Venezuela con un acuerdo de ese tipo”.

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