Apenas un día después de haber retomado sus funciones al frente del estado, Rubén Rocha Moya dio marcha atrás y presentó formalmente una solicitud de licencia ante el Poder Legislativo local para separarse de su puesto por un periodo indefinido.
Una salida precipitada del Ejecutivo estatal
El documento oficial en el que solicita dejar el cargo por más de 30 días fue entregado directamente a las instancias correspondientes del Congreso estatal. La petición recayó en el diputado Manuel de Jesús Guerrero Verdugo, quien preside la Diputación Permanente del recinto legislativo.
En el oficio enviado por el mandatario se puede leer de manera explícita: "Por así considerarlo pertinente, me presento ante ese Honorable Poder Legislativo para efecto de solicitar licencia temporal con carácter indefinido, por más de treinta días, al cargo de Gobernador Constitucional del Estado de Sinaloa".
Factores determinantes y el rol federal
Esta repentina decisión se materializó luego de una serie de eventos políticos adversos que minaron por completo su margen de maniobra. Por un lado, las posturas y declaraciones emitidas desde la cúpula federal marcaron un punto de quiebre. En paralelo, la administración federal evaluaba los escenarios y mantenía la expectativa ante posibles reacciones provenientes de Washington.
Asimismo, el aislamiento político del gobernador se tornó absoluto. La falta total de respaldo por parte de las distintas figuras y liderazgos de Movimiento Regeneración Nacional a nivel nacional terminó por disolver cualquier posibilidad de resistencia por parte de Rocha Moya, acelerando su salida definitiva del poder local ante el apremio institucional.


