La facción conocida como La Mayiza dentro del Cártel de Sinaloa ha tenido que reconfigurar su estructura de poder tras la captura de su máximo líder histórico, ocurrida en julio de 2024. Ante este vacío en la cúpula, Ismael Zambada Sicairos, conocido como el Mayito Flaco, asumió el mando absoluto de la organización criminal heredada por su padre, aunque esta transición no se ha consolidado en solitario.
Para sostener sus operaciones ilícitas en territorio mexicano y hacer frente a sus adversarios, el nuevo dirigente se ha respaldado en un círculo cercano de operadores financieros y jefes de seguridad. Recientemente, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos actualizó sus registros e impuso sanciones económicas directas a los cuatro operadores principales que sostienen el aparato logístico de esta célula del narcotráfico.
El principal estratega financiero y consejero
Dentro del primer anillo de confianza del líder criminal destaca la figura de Hildegardo Gastélum García, identificado con el alias de Aldo. Las autoridades estadounidenses lo catalogan como un operador de alto nivel dentro de la estructura, cuyas funciones principales se centran en la administración de recursos de procedencia ilícita.
De acuerdo con la información oficial, este operador utiliza una red de establecimientos hoteleros localizados en Culiacán, Sinaloa, para inyectar recursos de origen ilegal al sistema financiero formal. Además, las investigaciones apuntan a que Aldo financia directamente los enfrentamientos armados que la facción sostiene contra sus rivales internos.
La seguridad del líder y el control en Baja California
La protección de la cúpula recae en operadores con amplia trayectoria criminal. Entre ellos sobresale Jorge Luis Mendoza Uriarte, alias el Güero Chompas, quien encabeza los esquemas de protección del grupo en un escenario marcado por la confrontación con Los Chapitos y otros frentes regionales.
Su historial criminal incluye antecedentes de control territorial en el estado de Baja California bajo las órdenes directas del patriarca de la familia. Tras la captura del fundador del clan, este operador y su círculo familiar decidieron subordinarse al mando del nuevo dirigente, consolidando una red que incluye a Lorenzo Castillo Maldonado, encargado directo de la integridad física del heredero del cartel.
Por otra parte, la estructura administrativa cuenta con la participación de Francisco Javier Mendoza Uriarte, hermano del jefe de seguridad. Este perfil se ha desempeñado históricamente en tareas de asistencia cercana y gestión de asuntos cotidianos para la familia del narcotraficante, operando desde un plano más enfocado en el apoyo institucional interno.
El panorama de confrontación y alianzas regionales
El reacomodo de fuerzas en el noroeste del país ha derivado en una disputa abierta por el control de las plazas estratégicas. La facción rival, liderada por los hijos de Joaquín el Chapo Guzmán, mantiene una alianza operativa con organizaciones de otras entidades para apoderarse de las rutas de trasiego hacia el mercado norteamericano y disputar el control territorial en Sinaloa.
Mientras tanto, para mantener su presencia en las zonas fronterizas clave, La Mayiza se apoya en células regionales y brazos armados históricos. En la franja de Tijuana, el control se ha mantenido durante aproximadamente quinince años a través de mandos locales vinculados a redes de corrupción e intimidación, mientras que en Mexicali operan facciones especializadas en la defensa del territorio.
Las acciones implementadas por las instancias internacionales buscan debilitar la red de prestanombres, empresas fachada y operadores logísticos que permiten la supervivencia financiera de esta estructura criminal, evidenciando que el liderazgo central depende de una red diversificada de mandos regionales para conservar su influencia.


