Morena alista ajustes internos y baraja opciones para Esthela Damián rumbo al 2027
Mientras la dirigencia nacional de Morena avanza en la definición de sus abanderados para los próximos comicios, la maquinaria del partido guinda puso en marcha un amplio operativo cicatriz destinado a mitigar fricciones internas. En medio de estas negociaciones políticas, al interior de la autodenominada Cuarta Transformación se analiza con fuerza la incorporación de Esthela Damián a la influyente comisión de elecciones, un movimiento estratégico condicionado por los futuros movimientos en el tablero electoral.
El reacomodo tras la definición en Guerrero
El panorama político para Esthela Damián experimentó un giro relevante en las últimas semanas. Tras dejar vacante la consejería jurídica con la aspiración de contender por la gubernatura de Guerrero, la nominación oficial quedó finalmente en manos de la senadora Beatriz Mojica. Ante este escenario, la operadora política se encuentra en la búsqueda de nuevas responsabilidades dentro de la estructura partidista para mantenerse activa en el centro de toma de decisiones del oficialismo.
Entre las alternativas que se evalúan en los círculos de la 4T destaca la posibilidad de asumir un rol directivo en la comisión de elecciones. Esta posición actualmente se encuentra bajo la batuta de Citlalli Hernández, quien evalúa dejar el cargo para buscar la titularidad de la alcaldía Cuauhtémoc en la Ciudad de México.
Dudas sobre los tiempos y la influencia partidista
No obstante, el relevo en dicha comisión enfrenta ciertos matices operativos. Fuentes del movimiento oficialista señalan que Citlalli Hernández ha manifestado su intención de permanecer en sus funciones actuales hasta que concluya el proceso de selección de todas las candidaturas tanto federales como locales, una directriz encomendada directamente por la presidenta Claudia Sheinbaum.
Esta situación abre un debate sobre el peso real que mantendrán dichas oficinas una vez que las boletas electorales queden definidas de manera definitiva, momento en el cual el órgano interno podría perder parte de su capacidad de disciplina y arbitraje político frente a las distintas corrientes que integran la coalición gobernante.
Disputas en puerta por el liderazgo en San Lázaro
Paralelamente, los movimientos de Esthela Damián podrían generar un efecto dominó en el Poder Legislativo. Diversas voces al interior del partido apuntan a que la exfuncionaria podría buscar un escaño en la Cámara de Diputados con la mira puesta en asumir la coordinación del grupo parlamentario en San Lázaro.
Para este objetivo, Damián contaría con el respaldo de Carlos Augusto, jefe de oficina de la Presidencia. De concretarse esta jugada, la dirigente se convertiría en un enlace clave y de extrema confianza para la mandataria federal dentro del recinto legislativo, un espacio que en el pasado ha concentrado intensas disputas por el control político e institucional.
No obstante, la coordinación parlamentaria se perfila como un objetivo codiciado por múltiples facciones del movimiento. Además de Damián, perfiles como Luisa María Alcalde —quien analiza un espacio plurinominal tras no consolidar sus aspiraciones en la alcaldía Cuauhtémoc— y figuras con amplia trayectoria legislativa como Ricardo Monreal, quien contempla la posibilidad de buscar su reelección, figuran en la baraja de contendientes.
Estrategia de unidad para los comicios
La posible integración de Esthela Damián a la estructura electoral del partido no solo busca ofrecer una alternativa política de primer nivel tras su salida de la contienda guerrerense, sino también distensar las crecientes tensiones generadas en torno a las futuras coordinaciones parlamentarias.
Con estos movimientos, la administración federal busca asegurar una transición tersa en los órganos de dirección partidaria, colocando a operadores afines al equipo presidencial y blindando la cohesión interna indispensable para encarar con éxito los desafíos electorales y legislativos venideros.


