El empleo desplaza al costo de vida en el mapa de prioridades ciudadanas
El escenario socioeconómico argentino atraviesa un punto de inflexión significativo según el último estudio demoscópico de la consultora Management & Fit. Por primera vez en más de una década, la desocupación se posicionó como el problema más acuciante para la ciudadanía, relegando a un segundo plano el impacto de la suba de precios y las tarifas de servicios públicos. Este fenómeno refleja un cambio de tendencia profundo impulsado por las crecientes señales de debilidad que emite el mercado de trabajo nacional.
De acuerdo con el sondeo correspondiente al mes de septiembre, la falta de empleo acaparó el 19,8% de las respuestas de los consultados, superando el 17,6% que había cosechado en la medición previa realizada en julio. En contraste, las inquietudes vinculadas al encarecimiento generalizado de la economía descendieron al 18,9%, evidenciando una retracción de 3,5 puntos porcentuales frente al 22,4% registrado dos meses atrás.
Este cruce de variables consolida una tendencia inédita desde el año 2012, momento desde el cual la problemática laboral no lideraba el ranking de preocupaciones de la consultora. Al respecto, la directora de Management & Fit, Mariel Fornoni, señaló en declaraciones radiales que la desocupación no ocupaba el primer lugar entre las preocupaciones relevadas por la consultora desde 2012.
Un mercado laboral debilitado que alimenta el pesimismo social
El temor ciudadano encuentra un correlato directo en las estadísticas oficiales sobre el empleo. Las mediciones recientes del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) ubicaron la tasa de desocupación en el 7,9% durante el segundo trimestre, afectando de manera directa a aproximadamente 1.200.000 personas en todo el territorio nacional.
Dicho indicador oficial reflejó un incremento trimestral de 0,1 puntos porcentuales y una suba interanual de 0,3 puntos. Asimismo, los niveles de precariedad laboral se mantuvieron elevados, con una tasa de informalidad que alcanzó al 45% de la fuerza laboral total, mientras que un 37,9% de los asalariados carecía de los aportes jubilatorios correspondientes.
El pulso de la economía real también se manifiesta en el plano individual. Ante la consulta sobre las problemáticas que impactan de forma directa en su vida cotidiana, el porcentaje de ciudadanos que expresó temor a quedarse sin trabajo trepó del 3,5% al 4,5% en apenas sesenta días. Paralelamente, el universo del empleo formal asalariado registró la pérdida de 354.128 puestos entre noviembre de 2023 y junio de este año, un bache que apenas fue compensado parcialmente por el crecimiento de los trabajadores independientes inscriptos bajo el régimen de monotributo, según registros oficiales de la Secretaría de Trabajo.
Ingresos limitados y dificultades persistentes para llegar a fin de mes
Más allá de la preocupación general por la falta de oportunidades laborales, el día a día de los hogares continúa marcado por fuertes restricciones financieras. Al indagar sobre las principales dificultades de índole personal, la complejidad para sostener el presupuesto doméstico se ubicó al tope de las menciones con el 22%, escoltada de cerca por los bajos sueldos, que reunieron el 17,2% de las respuestas.
El estudio profundiza en la capacidad de consumo de la población y revela que más de la mitad de los consultados, exactamente el 52,4%, padece algún grado de inconveniente para equilibrar sus cuentas mensuales. Dentro de ese segmento, un 31,2% admitió enfrentar complicaciones moderadas y un 21,2% reconoció padecer apremios severos. En la vereda opuesta, apenas un minoritario 11,8% afirmó que sus entradas monetarias le permiten cubrir sus necesidades con holgura y ahorrar, al tiempo que un 33,5% reconoció subsistir con lo justo hasta el cierre de cada período.
Como correlato de este contexto, la percepción sobre la coyuntura general sufrió un nuevo desgaste: el 56,7% de los encuestados calificó de manera desfavorable la situación presente, lo que representa una suba de 1,9 puntos porcentuales respecto al bimestre anterior. Las proyecciones a futuro tampoco muestran optimismo, ya que las expectativas negativas sobre el rumbo de los próximos doce meses treparon hasta el 46,4%. El relevamiento de opinión pública fue llevado a cabo entre el 14 y el 28 de septiembre, abarcando una muestra representativa de 2.600 casos distribuidos a nivel nacional.


