La economía mexicana experimentó un retorno hacia los números rojos en su balanza comercial durante el noveno mes del año, un fenómeno que se materializó a pesar de que las ventas al exterior continuaron operando con volúmenes sumamente elevados. Según los registros divulgados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el saldo deficitario se ubicó en 606 millones de dólares, una cifra prácticamente idéntica a los 605 millones de dólares contabilizados durante el periodo precedente.
El impulso de las manufacturas y el comportamiento de las ventas externas
Durante el mes analizado, el país logró comercializar mercancías en los mercados internacionales por un valor aproximado de 77.000 millones de dólares. Este desempeño representó un incremento interanual del 37,93%, una variación que, si bien muestra una ligera moderación frente al 40,38% registrado en el ciclo previo, se mantiene firmemente por encima de la tendencia histórica habitual, conforme a las evaluaciones emitidas por especialistas de Banco Base.
Al desglosar este comportamiento, el sector manufacturero emergió una vez más como el principal motor de la actividad exportadora, con un avance global del 39%. Dentro de esta categoría destacaron con fuerza los envíos de equipos y aparatos eléctricos y electrónicos, secundados por los artículos minero-metalúrgicos y la maquinaria especializada destinada a diversos ramos industriales. Por su parte, las manufacturas que no pertenecen al sector automotriz avanzaron un 53%, consolidándose como el pilar fundamental de las ventas foráneas.
En el terreno automotriz, las exportaciones lograron un repunte del 5,7%, revistiendo de esta manera la contracción del -2,2% observada en agosto. Este repunte estuvo sustentado fundamentalmente en la demanda procedente de Estados Unidos, dado que los envíos dirigidos hacia otras geografías experimentaron un retroceso del -7,4%.
El peso de las importaciones y las señales para la inversión
Del lado de la demanda interna, las compras de mercancías desde el extranjero totalizaron algo más de 78.000 millones de dólares, lo que se tradujo en una expansión anual del 33,1%. Este dinamismo estuvo comandado principalmente por la adquisición de bienes intermedios, rubro que creció un 38,8%, impulsado especialmente por el segmento no petrolero, el cual anotó un incremento del 39,6%.
Asimismo, la internación de bienes de consumo avanzó un 11,4%, destacando un repunte del 40,9% en los energéticos. No obstante, uno de los datos más llamativos provino de los bienes de capital, cuyas compras treparon un 18,7%, superando con amplitud el 6,9% de agosto y marcando así su ritmo más elevado desde el mes de abril.
Para los expertos de Valmex, la trayectoria ascendente en la llegada de bienes intermedios y de capital podría inyectar dinamismo tanto en los procesos productivos como en la formación bruta de capital durante los próximos meses. Sin embargo, desde la perspectiva de la institución financiera:
«El punto para seguir será si estas compras se traducen en una mayor producción y capacidad exportadora y su capacidad para compensar el avance de las importaciones y el déficit petrolero», señala el grupo financiero en un reporte.
Perspectivas acumuladas y balances del sector
Por otro lado, los analistas de Banco Base optaron por mantener la prudencia al recordar que, al evaluar el comportamiento acumulado entre enero y septiembre, la incorporación de dichos bienes registra un avance más moderado del 4,76% a tasa anual. A pesar del tropiezo mensual de septiembre, el balance general de los primeros nueve meses del año arroja un saldo positivo con un superávit acumulado de 9.254,24 millones de dólares, contrastando favorablemente con el déficit de 3.397,96 millones de dólares contabilizado en idéntico tramo del año anterior.


