Gobierno de Claudia Sheinbaum descarta alza en precio de la tortilla pese a aumento del maíz blanco
El mercado de granos en México enfrenta un nuevo periodo de ajustes estacionales. Recientemente, el costo de la tonelada de maíz blanco registró un incremento de 400 pesos en el transcurso de las últimas cuatro semanas. No obstante, las autoridades federales han emitido una postura firme al respecto, señalando que este movimiento financiero no justifica de ninguna manera un encarecimiento desproporcionado en el producto final para los consumidores.
Desde la perspectiva de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Agricultura), el encarecimiento acumulado del 6 por ciento en el grano básico se traduce en una repercusión mínima sobre el producto final. Específicamente, el impacto matemático calculado por la dependencia federal es de apenas 28 centavos por kilogramo de tortilla, una cifra que descarta por completo la necesidad de aplicar ajustes mayores en los establecimientos comerciales de todo el país.
La institución gubernamental puntualizó que esta variación responde estrictamente a dinámicas estacionales de oferta y demanda en el mercado. Asimismo, este fenómeno coincide con el arranque oficial de la recolección correspondiente al ciclo agrícola Primavera-Verano 2026, un factor clave que incrementará la disponibilidad interna de maíz blanco y abonará a la estabilización de los costos en el corto plazo.
Análisis técnico de la producción de tortilla en México
Para comprender la magnitud real del impacto, la Secretaría de Agricultura detalló la estructura de conversión que se utiliza en la industria nacional. Producir una tonelada de tortilla demanda un consumo aproximado de 700 kilogramos de maíz. Esto ocurre gracias al proceso tradicional de nixtamalización, mediante el cual una tonelada del grano se transforma en cerca de 1.8 toneladas de masa, generando finalmente unas 1.45 toneladas del alimento básico.
Bajo este esquema operativo, el grano representa al menos el 34 por ciento del costo total necesario para elaborar un solo kilogramo de tortilla. Con esta base numérica, la autoridad calculó que cada subida de 100 pesos en la tonelada de maíz impacta con unos siete centavos adicionales al consumidor. Por lo tanto, el ajuste reciente de 400 pesos da como resultado los 28 centavos mencionados.
Además, la dependencia federal invitó a analizar esta situación considerando los márgenes de ganancia con los que operan los negocios del sector. Las estimaciones oficiales indican que un establecimiento tortillero con una producción diaria promedio de 250 kilogramos mantiene una utilidad favorable por cada peso invertido en su operación cotidiana.
Diferencias de precios y estrategias de comercialización
Por otro lado, los datos recopilados por el Sistema Nacional de Información e Integración de Mercados (SNIIM), dependiente de la Secretaría de Economía, reflejan contrastes significativos dependiendo del canal de distribución elegido por los compradores. Hacia finales de septiembre, el kilogramo del alimento se comercializó a un promedio nacional de 14.59 pesos en tiendas de autoservicio, mientras que en las tortillerías tradicionales el costo promedio se elevó hasta los 24.52 pesos.
A pesar de estos promedios, la Secretaría de Agricultura reconoció que existen regiones específicas del territorio nacional donde los precios en negocios tradicionales se mantienen considerablemente más bajos, tal es el caso de estados como Veracruz, Puebla y Tlaxcala, donde el costo oscila entre los 16 y 17 pesos por kilogramo.
Como parte de las acciones para proteger la economía familiar, la administración federal implementó el Sistema de Ordenamiento de la Producción y Comercialización del Maíz Blanco, mejor conocido como el programa de Precio Justo. El propósito fundamental de esta iniciativa es eliminar a los intermediarios excesivos en la cadena de suministro.
Mediante este esquema, los industriales de la masa y la tortilla tienen la facilidad de adquirir el grano de manera directa en las bodegas situadas en las principales regiones productoras del país, mitigando así las presiones especulativas que afectan el valor final del producto. Como parte complementaria de esta estrategia, un total de 24 mil 972 productoras y productores del estado de Sinaloa fueron incorporados formalmente para recibir los incentivos destinados a la producción y comercialización del ciclo Otoño-Invierno 2025-2026.


