Desviaciones en ingresos y gasto público colocan a las finanzas de México bajo severa tensión fiscal
El desempeño económico del sector público mexicano enfrenta un escenario complejo durante el presente año, caracterizado por marcadas discrepancias entre los recursos contemplados en la planeación oficial y los montos que efectivamente ingresaron y se ejercieron. Este comportamiento ha derivado en un escenario de notable presión para la hacienda nacional.
Comportamiento de los ingresos presupuestarios
De acuerdo con las estadísticas difundidas por la Secretaría de Hacienda, entre enero y julio pasados los ingresos presupuestarios del sector público se ubicaron en cuatro billones 996 mil millones de pesos. No obstante, esta cifra quedó inferior en 170 mil millones de pesos a lo previsto en la Ley de Ingresos de la Federación para dicho lapso.
A pesar de este desfase frente a las metas, la dependencia federal subrayó que los recursos captados mostraron un avance real anual de 0.9 por ciento, hilando así tres ejercicios consecutivos con aumentos en este rubro. Sin embargo, el desglose de la recaudación tributaria refleja contrastes importantes en las fuentes de financiamiento del Estado.
Desempeño mixto en la recaudación tributaria
Al concluir el séptimo mes del año, los ingresos tributarios del gobierno federal sumaron tres billones 407 mil millones de pesos, lo que representó un nulo crecimiento en términos reales al compararse con el mismo periodo del ejercicio previo. Adicionalmente, este monto se situó 96 mil millones de pesos por debajo de la meta establecida.
El Impuesto Sobre la Renta (ISR), que aporta 52 de cada 100 pesos de la recaudación total, experimentó una contracción real anual de 6.0 por ciento debido a una menor aportación por parte de las personas morales, quedando corto en 119 mil millones de pesos respecto a la calendarización original.
En contraste, el Impuesto al Valor Agregado (IVA) amortiguó parcialmente dicha caída al registrar un incremento real anual de 9.9 por ciento acumulado a julio, marcando su ritmo más dinámico para un periodo similar desde 2021. Este tributo superó en 108 mil millones de pesos lo previsto en el programa, un comportamiento impulsado por la resiliencia del consumo interno y una mayor vigilancia aduanera.
Por su parte, el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) creció 2 por ciento en términos anuales reales, favorecido por el dinamismo en el componente distinto de combustibles que repuntó 9.3 por ciento, apoyado en la actualización de cuotas aplicadas a tabacos y bebidas saborizadas. Pese a ello, la recaudación de este gravamen quedó por debajo de la meta en 37 mil millones de pesos.
Dinámica del gasto y contención presupuestaria
En el flanco de las erogaciones, el gasto total acumulado durante los primeros siete meses ascendió a cinco billones 742 mil millones de pesos, lo que implicó un incremento anual de 3.5 por ciento. No obstante, al confrontar esta cifra con los seis billones 181 mil millones presupuestados, se constata un gasto no ejercido de 439 mil millones de pesos.
Dentro de este apartado, el gasto programable aumentó 5.4 por ciento frente al año previo, aunque se mantuvo 294 mil millones de pesos inferior al programa. Entre las obligaciones de mayor peso sobresale el rubro de pensiones y jubilaciones, el cual demandó 991 mil millones de pesos al cierre de julio —equivalente al 24.5 por ciento del gasto programable— con un alza anual de 5.1 por ciento.
En cuanto a la inversión física destinada a infraestructura, el acumulado entre enero y julio se ubicó en 454 mil millones de pesos, reflejando una contracción real de 1.2 por ciento frente a 2025. Pese a este rezago acumulado, el indicador mostró una marcada recuperación en el tramo final del periodo, ya que sólo en julio la inversión física se disparó 62.6 por ciento, precedida por un avance de 56.2 por ciento en junio.
Balances fiscales y perspectivas
Como resultado de la contención en las erogaciones, la Secretaría de Hacienda reportó un déficit presupuestario de 746 mil millones de pesos al cierre de julio, cuantía menor en 268 mil millones a la proyectada. Asimismo, el balance primario arrojó un superávit de 13 mil millones de pesos, contrastando de manera favorable con el déficit de 140 mil millones de pesos que se tenía programado.
De esta manera, la disciplina en el ejercicio del gasto ha permitido compensar los desfases observados en la captación de recursos, dejando a las cuentas públicas nacionales en una posición de claroscuros fiscales.


