Cilia Flores solicita arresto domiciliario en Nueva York por complicaciones cardíacas mientras espera juicio

Defensa legal solicita medida cautelar por motivos de salud

La ex primera dama de Venezuela, Cilia Flores, ha solicitado formalmente a la justicia estadounidense que se le permita abandonar el centro penitenciario donde se encuentra recluida para cumplir con una medida de arresto domiciliario. La petición fue presentada por sus representantes legales ante los tribunales federales de Nueva York, argumentando que la salud de la imputada se ha deteriorado de manera significativa desde su ingreso a prisión.

Flores “merece la oportunidad de esperar su juicio bajo arresto domiciliario” mientras lidia con una afección cardíaca que únicamente se ha agravado desde que fue encarcelada, escribieron sus abogados en documentos judiciales presentados el miércoles.

Los abogados defensores, Mark Donnelly y Andres Sanchez, dirigieron la petición a un juez federal con el propósito de que la procesada sea trasladada desde una prisión federal ubicada en Brooklyn hacia una residencia situada en un complejo del distrito judicial federal de Manhattan. En ese mismo sector se prevé que tanto ella como su esposo, el expresidente Nicolás Maduro, enfrenten el juicio programado para el mes de junio próximo.

Condiciones de vigilancia y postura de la fiscalía

De acuerdo con la propuesta de la defensa, la vivienda designada contaría con estrictas medidas de seguridad, incluyendo vigilancia armada las 24 horas del día y la restricción de recibir exclusivamente a visitantes previamente autorizados tanto por el tribunal como por la fiscalía federal.

Asimismo, el inmueble estaría bajo monitoreo permanente mediante circuito cerrado de video y todas las comunicaciones telefónicas de la detenida serían grabadas, detallaron los juristas en la documentación oficial.

Hasta el momento, los fiscales federales a cargo del caso no han emitido una respuesta formal a la solicitud de los abogados. Por su parte, un portavoz de la fiscalía federal en Manhattan declinó hacer comentarios al respecto, mientras que el juez federal Alvin K. Hellerstein todavía no ha tomado una decisión sobre la petición introducida por la defensa de Cilia Flores.

Antecedentes del caso y situación médica

Cilia Flores, de 69 años, y Nicolás Maduro, de 63 años, se encuentran privados de la libertad en una cárcel de Brooklyn desde principios del mes de enero. Su captura se produjo tras una operación ejecutada por fuerzas armadas de Estados Unidos en su residencia en Caracas, tras lo cual fueron trasladados de manera inmediata a territorio estadounidense.

Ambos procesados han rechazado los señalamientos en su contra y se han declarado inocentes de los cargos que se les imputan, los cuales sostienen que formaban parte de una conspiración internacional para enviar cocaína a Estados Unidos. Paralelamente, en otra moción presentada por separado ante los tribunales, la defensa legal solicitó la anulación de la acusación formal bajo el argumento de que ambos gozan de inmunidad soberana en su calidad de exmandatario y cónyuge de un país extranjero.

En el plano médico, los abogados de Flores señalaron que la ex primera dama ha padecido durante años un prolapso de la válvula mitral, una condición que se ha visto agravada debido a que, tras su arresto, no ha recibido la administración mensual del medicamento necesario para su control clínico.

En sustitución de dicho tratamiento, los profesionales de la salud del centro de reclusión le han prescrito aspirina infantil, una estatina, diltiazem y nitroglicerina según sea necesario. Adicionalmente, los informes legales refieren que la paciente sufre de manera constante de reflujo y gastritis, ha perdido dos piezas molares y ha experimentado una pérdida de peso superior a los 11 kilogramos.

Los especialistas médicos sugirieron que Flores sea sometida a un cateterismo cardíaco, procedimiento que podría requerir intervenciones quirúgicas complementarias. Ante este escenario, sus representantes recalcaron que necesitará un periodo adecuado de convalecencia en un espacio físico idóneo para su recuperación clínica.

Aunque los defensores aclararon que el personal penitenciario “ha sido sumamente respetuoso con ella y su esposo” y que su clienta “no cuestiona que ha recibido una excelente atención de profesionales médicos” tanto en la prisión como en el hospital, enfatizaron que “un centro de detención carece de las condiciones necesarias para una recuperación de este tipo”.

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