Los bonos vuelven a funcionar como bonos: qué marca la historia

Los bonos del Tesoro de Estados Unidos están recuperando una característica que parecía perdida durante buena parte de la década pasada: ofrecer un rendimiento que vuelve a resultar más normal en términos históricos.

Esa es una de las principales conclusiones de Deutsche Bank al analizar la reciente subida de los rendimientos. El banco sostiene que, aunque las fuerzas que empujan las tasas al alza probablemente persistan, el movimiento no representa necesariamente un nuevo cambio de régimen ni responde solamente a una cuestión fiscal inmediata.

“Los retornos pueden no ser espectaculares, particularmente en términos reales, pero después de una larga ausencia durante la década de 2010 y comienzos de la de 2020, los bonos al menos pueden volver a ser llamados bonos”, destaca el estudio denominado Make Bonds Boring Again, que se traduce al castellano como “Hagamos a los bonos aburridos nuevamente” y juega con la idea de “Hagamos a Estados Unidos grande nuevamente”, de Donald Trump.

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Una normalización después de los años de tasas bajas

Desde comienzos de la década de 1960, el rendimiento del Treasury a 10 años siguió, en términos generales, la evolución del promedio de 10 años del crecimiento nominal de Estados Unidos.

La relación tuvo dos grandes excepciones: a fines de los años 70 y comienzos de los 80, cuando los rendimientos se ubicaron muy por encima del crecimiento nominal, y durante la década de 2010, cuando ocurrió lo contrario.

En promedio, durante todo el período, el crecimiento nominal del Producto Interno Bruto (PIB) superó en unos 70 puntos básicos al rendimiento del bono a 10 años.

Con un crecimiento nominal promedio de 10 años de alrededor de 5,5%, esa relación ubica el rendimiento “justo” del Treasury a 10 años en aproximadamente 4,8%, prácticamente donde se encuentra actualmente.

¿Todavía pueden subir los rendimientos?

El cálculo, sin embargo, utiliza un promedio móvil de una década. El crecimiento nominal actual es mayor: alcanzó 6,6% interanual, el ritmo más alto desde 2005 si se excluye el rebote posterior a la pandemia.

Deutsche Bank plantea así una pregunta para el mercado: si el crecimiento nominal se mantiene por encima de su promedio de largo plazo, ¿deberían también subir los rendimientos de los bonos?

El banco advierte que el fuerte crecimiento nominal del segundo trimestre estuvo impulsado en parte por el shock energético, por lo que sería demasiado asumir que ese ritmo se mantendrá si ese efecto no se vuelve permanente.

Pero también menciona otros factores que podrían mantener al crecimiento nominal por encima de su promedio, entre ellos el auge de la inteligencia artificial y una inflación que lleva más de cinco años por encima del objetivo.

El margen de los bonos

La perspectiva de mayores rendimientos no implica necesariamente pérdidas para quienes compran Treasuries.

Según Deutsche Bank, los bonos del Tesoro a 10 años todavía generarían un retorno total positivo durante los próximos 12 meses siempre que el rendimiento permanezca por debajo de aproximadamente 5,5%.

Para un horizonte de dos años, ese nivel de equilibrio se eleva hasta alrededor de 6,4%.

Por eso, aunque la presión alcista sobre los rendimientos podría continuar durante los próximos 12 meses, el banco considera que los inversores todavía cuentan con un cierto margen de protección.

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“Los bonos pueden al menos volver a ser llamados bonos”, concluye Deutsche Bank, después de un período prolongado en el que sus rendimientos estuvieron lejos de sus relaciones históricas con el crecimiento nominal.

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