Crece el descontento en Nuevo León
El proceso interno de Morena para definir las candidaturas rumbo a las gubernaturas atraviesa por un momento crítico, marcado por protestas y divisiones entre sus propios militantes. Lo que comenzó como un desacuerdo aislado en Nuevo León escaló hasta convertirse en un bloque opositor interno que exige la remoción de la coordinadora estatal, Clara Luz Flores.
Encabezados por figuras destacadas del movimiento como Tatiana Clouthier, los inconformes cuestionaron severamente los mecanismos de medición aplicados por la dirigencia nacional. Durante un encuentro político, la exfuncionaria federal rechazó tajantemente cualquier intento de ofrecer cargos menores como premio de consolación y sentenció: “No andamos buscando consuelo, estamos cuestionando la manera en que se hizo la medición”, haciendo especial énfasis en la falta de ponderación sobre los negativos de la abanderada.
A este reclamo se sumaron otros aspirantes como Waldo Fernández, Andrés Mijes y Blanca Judith Díaz. Los políticos locales manifestaron su rechazo absoluto a perfiles cuya trayectoria consideren cuestionable, señalando antecedentes específicos que manchan la imagen del partido.
La postura de la dirigencia y las sospechas de entrega
Ante las críticas, la dirigencia nacional de Morena defendió el proceso y recordó que el método de encuestas responde a los estatutos fundacionales del movimiento. Sin embargo, al interior de las bases guindas persiste la inquietud de que estas decisiones respondan a acuerdos políticos externos o a una supuesta entrega de la plaza a fuerzas opositoras, lo que alimenta las especulaciones sobre posibles negociaciones de gobernabilidad de cara a reformas legislativas futuras.
El escenario político local se complica aún más debido a los movimientos en Movimiento Ciudadano. Mientras el gobernador actual aseguró que su esposa, Mariana Rodríguez, no buscará la gubernatura por encontrarse enfocada en su familia, la propia funcionaria dejó abierta la posibilidad de contender hacia el cierre del año, lo que añade incertidumbre al tablero electoral del estado.
Frentes abiertos con los aliados políticos
La crisis no se limita al ámbito territorial regiomontano, sino que también amenaza la estabilidad de la coalición con el Partido del Trabajo. En Michoacán, el senador Raúl Morón cuenta con el respaldo firme de las bases petistas tras inconformarse con la designación del exfiscal Torres Piña como candidato oficial.
Por su parte, el coordinador parlamentario del PT, Reginaldo Sandoval, ratificó el apoyo a Morón y exigió la realización de encuestas científicas independientes y transparentes en entidades clave como Michoacán, Zacatecas, Colima y Nuevo León para garantizar piso parejo. No obstante, la cúpula morenista desestimó las demandas del legislador federal, marcando distancia frente a las exigencias de su aliado.
Riesgo de fractura regional
El estado de Zacatecas representa otro de los puntos más álgidos para la estabilidad de la llamada Cuarta Transformación. Las protestas encabezadas por la senadora Geovanna Bañuelos y el diputado Ulises Mejía han abierto la puerta para que actores de otras fuerzas políticas busquen tejer alianzas opositoras con perfiles inconformes del oficialismo.
Pese a los reiterados llamados a la unidad y a priorizar el proyecto político por encima de aspiraciones personales, las tensiones continúan escalando en múltiples estados, obligando a la cúpula del partido oficial a replantener su estrategia para contener una rebelión que amenaza con fracturar su base de apoyo regional.


