De las calles de barrio a los garajes más exclusivos del planeta
Cuando la exitosa franquicia cinematográfica dio sus primeros pasos en la gran pantalla hace veinticinco años, el universo de las carreras clandestinas apostaba por una estética urbana y accesible. En aquella ópera prima dirigida por Rob Cohen, los protagonistas modificaban vehículos convencionales que cualquier entusiasta podía visualizar en las vialidades públicas de cualquier ciudad estadounidense. Un claro ejemplo de aquella época inicial fue la mítica camioneta Ford F-150 SVT Lightning que conducía el agente encubierto Brian O’Conner, interpretado por el fallecido Paul Walker.
Sin embargo, con el paso de las entregas y el crecimiento descomunal de la taquilla internacional, la escala de producción se transformó por completo. Las tramas pasaron de simples atracos a carreteras a misiones de espionaje global, obligando a Dominic Toretto y a su equipo de conductores a ponerse al volante de auténticas joyas de la ingeniería automotriz, posicionando a la marca como un referente visual de los vehículos más exclusivos y costosos del mercado internacional.
El monarca indiscutible: el superdeportivo de los millones
Dentro del vasto catálogo de bólidos que han desfilado por la gran pantalla, existe uno que supera con amplitud a todos los demás en cuanto a valor comercial. El W Motors Lykan Hypersport ostenta un precio de mercado estimado en 3.4 millones de dólares, lo que equivale aproximadamente a 58 millones 378 mil pesos mexicanos, de acuerdo con los registros especializados de la industria.
Este impresionante bólido fue fabricado por la firma especializada W Motors, llamando poderosamente la atención desde su lanzamiento oficial debido a su aerodinámica futurista y a los acabados de lujo extremo integrados en su cabina. Su proceso de fabricación estuvo estrictamente limitado a solamente siete unidades en todo el mundo, condición que lo catapultó de inmediato al estatus de pieza de colección y uno de los automóviles más codiciados de su generación.
En el plano técnico, el bólido incorpora un propulsor de seis cilindros capaz de desarrollar una potencia cercana a los 770 caballos de fuerza, permitiéndole acelerar de 0 a 100 kilómetros por hora en un tiempo aproximado de 2.8 segundos. No obstante, uno de los detalles más extravagantes que cautivó a los espectadores fueron sus ópticas delanteras, diseñadas con la posibilidad de incorporar incrustaciones de piedras preciosas, tales como diamantes, zafiros y rubíes.
La participación de esta joya de la ingeniería en la gran pantalla ocurre durante la séptima entrega de la franquicia, titulada habitualmente como Furious 7. En dicha secuencia de ficción pura, el vehículo es utilizado por los protagonistas para protagonizar un salto cinematográfico extremo entre dos rascacielos ubicados en Abu Dabi, consolidando una de las escenas más recordadas y costosas de toda la saga.
Los otros gigantes millonarios de la franquicia
Aunque el modelo de W Motors lidera la lista con holgura, la producción cinematográfica ha integrado a lo largo de los años otros ejemplares cuyo valor económico alcanza cifras verdaderamente astronómicas. Según datos recopilados por diversos portales especializados en el mundo motor, el listado de los vehículos más caros incluye piezas verdaderamente icónicas.
En la quinta entrega, ambientada en Brasil, hace su aparición el 2010 Koenigsegg CCX-R, un superdeportivo de origen sueco tasado en unos 3 millones de dólares, equivalentes a poco más de 51 millones de pesos. Poco después, en la séptima película, se suma un exclusivo 2011 Bugatti Veyron cuyo valor comercial asciende a 1.9 millones de dólares, es decir, cerca de 32 millones de pesos.
La lista continúa con reinterpretaciones clásicas como el 2014 Eagle Speedster: Jaguar E-Type, valorado en un millón de dólares (aproximadamente 17 millones de pesos) y visto en la sexta parte. Por debajo de esa barrera financiera se encuentran el estilizado 2012 Lexus LFA con un precio de 375 mil dólares (6.4 millones de pesos) y el clásico estadounidense 1969 Chevrolet Yenko Camaro, tasado en 220 mil dólares (3.7 millones de pesos), el cual formó parte de la segunda película de la serie.
Del lujo extremo al modesto inicio sobre ruedas
En el extremo opuesto del espectro financiero se encuentra el vehículo más económico que ha tenido un rol estelar en la historia cinematográfica. Se trata de un modesto Honda Civic Hatchback 1992, el cual es empleado por Toretto y sus colaboradores durante las secuencias iniciales de la primera película para llevar a cabo los asaltos a camiones de carga en movimiento. El costo original de este modelo rondaba los 10 mil dólares, una cifra que al tipo de cambio actual se traduce en unos 170 mil pesos, demostrando que la pasión por los motores no siempre requiere de presupuestos millonarios para dejar una huella imborrable en la cultura popular.


