La Secretaría de Infraestructura admite que los baches generan más temor que la delincuencia en México

Un problema que supera la inseguridad

Para la gran mayoría de los automovilistas que circulan a diario por las urbes del país, enfrentarse a los cráteres en el asfalto representa una preocupación superior a la delincuencia. Esta realidad, evidente para cualquier conductor que haya sufrido daños en la suspensión, fue reconocida oficialmente por la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), al admitir que el deterioro de la red vial constituye la queja ciudadana más numerosa.

Durante una intervención en el Instituto Politécnico Nacional, el titular de la dependencia, Jesús Esteva Medina, señaló ante la comunidad estudiantil de la UPIICSA que la condición de las vías terrestres encabeza el descontento social. Como respuesta a esta problemática, la institución anunció la asignación de una partida presupuestal de 50,000 millones de pesos, con la cual se busca rescatar el 42% de la red nacional.

Supervisión tecnológica y retos logísticos

La magnitud del desafío abarca un total de 52,000 kilómetros de autopistas federales, de los cuales 40,000 corresponden a vías libres y 11,500 a tramos de cuota. Para atender esta red, las autoridades implementaron un esquema de vehículos de monitoreo que recorren los trayectos semanalmente con el objetivo de mapear las imperfecciones en tiempo real y coordinar de manera inmediata a las cuadrillas de bacheo.

Asimismo, dentro de la estrategia de conservación se mantienen esquemas como el de los caminos artesanales, destinando recursos para pavimentar rutas mediante la participación directa de las comunidades locales, lo que fomenta el empleo en las regiones más apartadas del territorio.

Inversión en zonas rurales y justicia social

En cuanto a las autopistas de alta velocidad, los planes gubernamentales combinan recursos fiscales con participación de la iniciativa privada y de entidades como Banobras para intervenir miles de kilómetros de infraestructura. En total, la administración proyecta modernizar 5,000 kilómetros de carreteras principales y sumar 4,200 kilómetros de caminos rurales.

El funcionario federal reconoció que, bajo una evaluación estricta de costo-beneficio financiero, la construcción de accesos en zonas de baja densidad poblacional no resultaría viable. Sin embargo, enfatizó que la asignación de fondos en estos puntos responde a una necesidad de justicia social y conectividad básica para el traslado de cosechas y atención médica.

Los daños mecánicos y el costo para los automovilistas

El impacto contra un bache a velocidad moderada o alta desencadena una serie de averías mecánicas que van desde la deformación de rines y ruptura de neumáticos hasta daños severos en amortiguadores, terminales de dirección y, en casos extremos, la perforación del cárter. Una fuga de aceite no detectada a tiempo puede desbielar el motor, generando costos de reparación de decenas de miles de pesos y comprometiendo gravemente la seguridad vial.

A pesar de los anuncios oficiales y las millonarias inversiones prometidas, los automovilistas coinciden en que la verdadera prueba de éxito no reside en los informes gubernamentales, sino en la durabilidad del asfalto y la integridad de los vehículos que transitan diariamente por las carreteras del país.

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