El debate económico en torno a la gestión monetaria de la Argentina sumó un nuevo capítulo luego de que desde el sector financiero privado se cuestionara la postura de otros referentes locales. A diferencia de las advertencias lanzadas previamente sobre el impacto de la acumulación de divisas, un análisis reciente sostiene que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) debería intensificar la adquisición de reservas internacionales para inyectar liquidez y facilitar una baja en los rendimientos que con el Tesoro convalida en sus colocaciones de deuda.
El dilema del crédito interno y la estrategia oficial
La perspectiva contrasta directamente con las observaciones formuladas por el economista Ricardo Arriazu, quien días atrás señaló que la entidad monetaria ha estado adquiriendo moneda extranjera «a costa de destruir crédito interno». Bajo este diagnóstico, el Tesoro habría sustraído del sistema financiero aproximadamente $18 billones mediante colocaciones de títulos públicos que superaron los vencimientos corrientes.
Sin embargo, desde la visión del mercado bursátil se relativiza este perjuicio al sector privado. El argumento central radica en que la decisión de otorgar préstamos a empresas o particulares depende estrictamente de las entidades bancarias y de la existencia de una demanda real, la cual actualmente se encuentra deprimida debido al contexto macroeconómico.
Al respecto, se explicó que «si los bancos quieren desarmar títulos públicos para prestarle al sector privado, lo pueden hacer voluntariamente en cualquier momento». De este modo, si el Estado logra convalidar una retribución menor por los fondos que capta, existirían incentivos para que las instituciones financieras redirijan dichos recursos hacia la economía real. Actualmente, el Gobierno «está acomodando su perfil de vencimientos en un contexto en donde el mercado de crédito está cerrado», lo que obliga a captar un excedente de liquidez para adquirir las divisas necesarias frente a la imposibilidad de refinanciar la totalidad de los compromisos en el mercado voluntario.
Objeciones al enfoque de esterilización
Los cuestionamientos al modelo que exige esterilizar cualquier emisión que no responda a una demanda genuina de circulante se sostienen sobre dos pilares fundamentales. En primer lugar, se advierte que las decisiones de ahorro y colocación de los agentes económicos no se rigen exclusivamente por las licitaciones estatales. Como ocurrió en episodios previos conocidos dentro del ámbito financiero, los inversores particulares optan a veces por mantenerse al margen de los instrumentos ofrecidos, independientemente de los incentivos de tasa.
En segundo término, la tenencia de efectivo ocioso en las entidades bancarias no constituye una garantía automática de expansión crediticia. Para que esto suceda, los intermediarios financieros deben identificar proyectos viables de inversión, algo que no ocurre de manera generalizada ante la falta de tracción en la actividad interna.
Obligaciones financieras y el horizonte de pagos
De cara al inicio del próximo año, el Tesoro enfrentará compromisos considerables por un monto superior a los US$4.500 millones correspondientes a bonos Bonares y Globales. Con el acceso al mercado internacional de deuda cerrado y un riesgo país que no acompañó las expectativas iniciales para concretar emisiones, la administración central deberá recurrir a la acumulación previa de dólares.
Esta dinámica obliga a que las licitaciones de deuda soberana mantengan un porcentaje de rollover superior al 100% para financiar la compra de las divisas requeridas. No obstante, se remarca que esta operatoria no genera necesariamente un sobrecosto desmedido, dado que el país transita un escenario de mayor oferta cambiaria, reflejado en una cotización oficial que evoluciona por debajo de la inflación y de las tasas de interés vigentes.
Perspectivas para la actividad y el mercado de capitales
En el plano de la actividad económica real, las proyecciones oficiales sobre un rebote significativo durante los próximos trimestres se observan con cautela. La dinámica general se mantiene moderada y podría configurar una nueva normalidad para el mediodía económico del país, luego de constatar caídas previas en la demanda de dinero que no respondieron a los modelos iniciales.
Ante este panorama, la recomendación para los inversores en la curva de pesos apunta hacia la prudencia. Se sugieren instrumentos de renta fija de corto plazo para mitigar la volatilidad estacional, priorizando activos duales atados a la evolución de la inflación o a indicadores de tasa variable, mientras se mantiene la cautela frente a eventos políticos externos de relevancia global que puedan impactar en los activos locales.


