Estrategia comercial para latinoamérica: cooperación y diversificación frente al pulso entre washington y pekín

Estrategia comercial para latinoamérica: cooperación y diversificación frente al pulso entre washington y pekín

Frente al complejo escenario geopolítico actual, los gobiernos de América Latina no enfrentan la obligación de decantarse exclusivamente por los mercados estadounidenses o chinos para beneficiarse de la transformación del comercio internacional. De acuerdo con organismos multilaterales, la clave para el desarrollo económico regional radica en impulsar una sólida política de diversificación comercial, reconocer las fortalezas competitivas propias y elevar la participación en las redes de proveeduría global.

Durante el Foro Mundial de Inversiones llevado a cabo en Doha, Catar, Luz María de la Mora, titular de la División de Comercio Internacional y Productos Básicos de la Organización de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD), detalló que ambas superpotencias desempeñan un rol indispensable para las naciones latinoamericanas, ya sea como compradores masivos o como proveedores clave de mercancías.

“Creo que aquí el tema no es escoger entre uno u otro, sino diversificar y encontrar en dónde está una ventaja comparativa o competitiva frente al mercado de China o frente al mercado de Estados Unidos”, afirmó la especialista al analizar la dinámica comercial actual.

Complementariedad económica y nuevos escenarios globales

A pesar de las rivalidades comerciales y tecnológicas que protagonizan Washington y Pekín, las cadenas productivas de ambas potencias conservan profundos lazos de interdependencia. Según la funcionaria internacional, el comercio mundial sigue apoyándose en la colaboración manufacturera entre estas dos economías, lo que demuestra que la confrontación no elimina los espacios de complementariedad.

Este panorama coincide con dos fenómenos determinantes para la economía global: la acelerada digitalización y la transición hacia fuentes de energía sustentables. Estas tendencias han disparado de manera exponencial la necesidad de materias primas a nivel internacional, abriendo una ventana única para las naciones latinoamericanas.

“América Latina tiene la oportunidad de integrarse a las cadenas de valor. Es una región que es rica en recursos naturales y hoy los recursos naturales están muy demandados”, puntualizó De la Mora, recordando que un porcentaje muy elevado del comercio mundial se articula mediante redes de suministro que cruzan múltiples fronteras antes de llegar al consumidor final.

Especialización productiva y el valor de los recursos estratégicos

Para aprovechar este momento histórico, la experta subrayó que los países de la región deben apostar por la especialización inteligente en lugar de pretender abarcar todas las etapas de la producción industrial. El objetivo principal consiste en identificar segmentos específicos donde se pueda agregar valor y consolidar capacidades técnicas avanzadas.

Un caso emblemático es el del cobre, mineral indispensable para el sector eléctrico y las tecnologías limpias. La propuesta de la UNCTAD apunta a que los países productores no limiten su participación a la extracción primaria, sino que impulsen actividades de refinamiento, manufactura especializada y servicios conexos.

Modelos exitosos ya operan en la región. Por un lado, Chile ha fortalecido su ecosistema industrial vinculado a la minería del cobre y su maquinaria; por otro lado, Perú ha logrado posicionar su sector agroexportador en mercados tan exigentes como el europeo y el asiático mediante la innovación en procesos y cultivos de productos frescos.

Políticas públicas e infraestructura para competir globalmente

Consolidar una mayor inserción en las cadenas globales de valor exige mucho más que abundancia de recursos naturales. Desde la perspectiva de la UNCTAD, resulta imperativo diseñar políticas públicas integrales que armonicen la actividad comercial con la inversión en infraestructura, la innovación tecnológica y la educación.

Entre las medidas prioritarias destacan la creación de marcos normativos transparentes para la iniciativa privada, la modernización de los sistemas aduaneros para agilizar el paso de mercancías y la mejora constante de las redes logísticas y de telecomunicaciones.

Asimismo, la funcionaria enfatizó el papel crucial que desempeñan los servicios modernos —tales como la conectividad digital, la logística avanzada, el transporte y los servicios financieros— no solo como motores de crecimiento económico autónomo, sino como la base indispensable que sostiene la competitividad de toda la cadena de suministro en América Latina.

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