Radiografía del crédito privado durante el octavo mes del año
Durante el mes de agosto, los compromisos financieros de las familias argentinas mostraron una contracción marginal en su índice de irregularidad, aunque los indicadores generales continúan posicionados en escalones elevados. De acuerdo con los registros provistos por la Central de Deudores de la autoridad monetaria y analizados por las consultoras económicas 1816 y Analytica, el incumplimiento en los préstamos destinados a los hogares pasó de un 12,9% en julio a un 12,8% al cierre del periodo analizado.
En contraste con el comportamiento del sector doméstico, el incumplimiento por parte de las empresas exhibió un incremento moderado, al pasar del 3,8% frente al 3,6% reportado en el mes previo. Como resultado de estos movimientos cruzados, la irregularidad correspondiente al sector privado no financiero en términos agregados se conservó sin alteraciones, situándose firmemente en el 7,7%, idéntica cifra a la observada en el ciclo precedente.
Este escenario actual mantiene una distancia significativa si se compara con los registros históricos recientes, específicamente con octubre de 2024, periodo en el cual el índice global de mora en el sector privado se ubicaba en un moderado 1,5%. En aquel entonces, la morosidad de los hogares alcanzaba apenas el 2,5%, mientras que el segmento corporativo experimentaba un indicador del 0,7%, conforme a las estadísticas detalladas por la firma 1816.
Respecto a este comportamiento, Claudio Caprarulo, director de la consultora Analytica, se expresó a través de la plataforma digital X:
🚨Finalmente la mora crediticia de las familias medida en $ marcó una marginal caída en agosto. 👇 https://t.co/FWJo19Fu23
— Claudio Caprarulo (@ClauCaprarulo) September 29, 2026
Factores determinantes detrás de la mejora en los hogares
Un aspecto llamativo del descenso registrado en agosto radica en que este acontecimiento tuvo lugar a pesar de que el índice de irregularidad experimentó subas en la mayoría de las principales instituciones financieras del sistema. Según los cálculos elaborados por 1816, el coeficiente de mora familiar aumentó en comparación con julio dentro de 17 de las 30 entidades principales medidas de acuerdo al volumen de créditos otorgados a particulares.
La merma observada en el indicador consolidado obedeció fundamentalmente a una contracción en términos reales de los saldos que se encontraban en situación de impago dentro de las carteras familiares. Desde la perspectiva de las entidades analistas, este fenómeno representó un comportamiento que no se visualizaba desde marzo de 2024.
El cálculo formal de la morosidad se obtiene al relacionar las deudas que registran retrasos con el volumen global de las financiaciones vigentes. En consecuencia, la trayectoria de este índice responde de manera directa tanto al comportamiento de los montos que acumulan atrasos como a la evolución general del stock de créditos.
Paralelamente, las operaciones de refinanciación volvieron a mostrar una expansión durante agosto, logrando posicionarse en nuevos máximos históricos. Las sumas reestructuradas pasaron a representar el 3,8% del total del crédito concedido a las familias —superando el 3,6% previo—, al tiempo que en el ámbito corporativo este porcentaje se ubicó en el 0,8%.
De acuerdo con las estimaciones de 1816, las familias ya han reestructurado pasivos por una cifra superior a los 2,7 billones de pesos. La consultora anticipa que esta dinámica operativa debería colaborar en la contención y posterior descenso de los ratios de morosidad durante los próximos meses.
La permanencia de una obligación financiera dentro de los registros de irregularidad está sujeta estrictamente al tiempo transcurrido desde el incumplimiento original. Bajo la normativa vigente de clasificación, un tomador en Situación 3 —con un retraso de entre 90 y 180 días— precisa al menos un par de meses para salir de dicha categoría; aquellos en Situación 4, con demoras de hasta un año, requieren al menos cinco meses; y los ubicados en Situación 5, que superan los doce meses de atraso, demandan un plazo mínimo de ocho meses.
Comportamiento de los atrasos temporales y perspectivas
Otro de los aspectos destacados en el informe de 1816 alude a la porción de deuda familiar que se encuentra catalogada en Situación 2, la cual contempla demoras inferiores a los 90 días y, por lo tanto, no se computa todavía dentro de la cartera irregular. Dicha proporción se ubicó en el 2,7% durante agosto, marcando el registro más reducido desde agosto de 2025.
La consultora enfatizó que, en ciclos anteriores, los puntos máximos de deudas acumuladas en Situación 2 funcionaron como indicadores adelantados de los picos posteriores de morosidad, considerando que el índice general engloba los atrasos comprendidos desde la tercera hasta la quinta categoría.
La velocidad con la cual pueda evolucionar la baja en la morosidad dependerá estrechamente de la reactivación del crédito, componente que opera como el denominador principal dentro de la fórmula del indicador. En este sentido, el informe subraya que el stock de financiamiento en moneda nacional al sector privado se mantiene prácticamente en idénticos niveles reales si se lo compara con julio de 2025, fecha en la cual la administración gubernamental procedió a la eliminación de los LEFI.
Variables en el mercado de tasas y proyecciones del sector bancario
Asimismo, los analistas alertaron acerca del comportamiento de las tasas de interés en pesos de cara al proceso electoral. En particular, advirtieron que el incremento observado recientemente hasta alcanzar el 20% anual en la tasa forward en dólares entre los instrumentos AO27 y AO28 representa una señal de precaución que requiere seguimiento.
Desde la óptica de 1816, dicho rendimiento en moneda extranjera deberá experimentar una corrección a la baja o, en su defecto, las tasas de interés en pesos —ancladas en el referencial del 20% que abona el Banco Central mediante operaciones de REPO— tendrán que ajustarse al alza.
Por otra parte, al analizar el segmento de entidades no financieras, el comportamiento del impago muestra una realidad completamente divergente. En dicho ámbito, la irregularidad de los hogares continuó su tendencia al alza en agosto y escaló hasta el 33,9%, encadenando así su vigésimo primer incremento consecutivo.
Al respecto, Fabián Kon, CEO del Grupo Financiero Galicia, anticipó en declaraciones exclusivas que la morosidad en el sector doméstico se mantendrá por encima de sus parámetros históricos durante el próximo ciclo, proyectando un retorno a niveles considerados normales recién hacia el año 2027. El directivo recalcó que el proceso de descenso será paulatino y culminará en un estadio superior al observado antes del incremento inicial en los incumplimientos.
Kon detalló que aproximadamente el 80% de los clientes que hoy exhiben demoras ya se encuentra transitando procesos de reestructuración de pasivos a plazos más extendidos. El ejecutivo vinculó las dificultades actuales en la capacidad de pago con la expansión del crédito bancario y de las fintech, el impacto de las tasas y la evolución de los ingresos disponibles de los consumidores, concluyendo que los salarios han tenido un crecimiento acotado en términos reales.


