El panorama electoral en Brasil plantea dos caminos económicos con repercusiones directas sobre el mercado de valores. Los analistas de Citi evaluaron el comportamiento potencial de las corporaciones locales ante una eventual continuidad de Luiz Inácio Lula da Silva frente a un escenario liderado por las propuestas de Flávio Bolsonaro, delineando estrategias diferenciadas de inversión según el perfil de cada administración.
Diferencias estructurales entre ambas visiones económicas
Las discrepancias fundamentales radican en la gestión del gasto público, la política monetaria y el grado de intervención estatal en la economía. Mientras que el oficialismo actual tiende a preservar el marco fiscal vigente con posibles exigencias adicionales y un fuerte respaldo a programas sociales, la alternativa opositora prioriza el recorte del gasto, la desregulación y las reformas estructurales para impulsar los mercados.
A pesar de estas divergencias, la rentabilidad de las compañías no dependerá exclusivamente de quién ocupe la presidencia. La efectividad en la ejecución presupuestaria y la capacidad de negociación en el Congreso resultarán determinantes, sumándose a los fundamentos internos de cada corporación. Al respecto, los expertos Andre Mazini, Piero Trotta y Kiepher Kennedy advierten que “una estrategia creíble de consolidación fiscal será crítica para estabilizar la trayectoria de la deuda, anclar las expectativas de inflación y crear espacio para una caída sostenida de las tasas de interés”.
Cartera de preferidas bajo la administración de Lula
En un contexto favorable a las políticas de izquierda, las selecciones de Citi abarcan rubros como la construcción enfocada en sectores populares, entidades bancarias, servicios de salud, energía y manufactura industrial. Entre las 10 compañías seleccionadas para este escenario figuran Cury Construtora, Embraer, WEG, Banco BTG Pactual, Caixa Seguridade, Axia Energia, Copel, Bradesco Saúde, Ultrapar y Gerdau.
Las políticas de vivienda social ilustran con claridad esta dinámica. Cury destaca por su exposición al programa Minha Casa, Minha Vida. No obstante, el banco advierte sobre posibles riesgos impositivos en otros instrumentos financieros orientados al sector inmobiliario, como la tributación de las Letras de Crédito Inmobiliario (LCI). Según estimaciones de la entidad, un gravamen del 5% sobre estos activos podría contraer la capacidad de adquisición de vivienda entre un 1,8% y un 3,8%.
Selección de activos bajo la propuesta de Flávio Bolsonaro
Por otro lado, la estrategia orientada hacia un gobierno de corte liberal incorpora constructoras enfocadas en segmentos de mayores ingresos, centros comerciales, infraestructura de saneamiento, consumo masivo, hidrocarburos y minería. La lista de 10 emisoras preferidas incluye a Cyrela, Multiplan, XP Inc., B3, Sabesp, Assaí, C&A Brasil, Hapvida, Petrobras y Vale.
En este bloque, la tesis de inversión para el sector inmobiliario de gama media y alta descansa sobre una baja en la tasa de interés de referencia (Selic), lo cual abarataría el crédito hipotecario y estimularía las transacciones comerciales. Asimismo, el análisis contempla que la disciplina presupuestaria y una menor participación del Estado podrían beneficiar directamente a industrias extractivas y de comercio especializado.
Impacto en consumo, infraestructura y servicios públicos
Las presiones inflacionarias y el costo del dinero también condicionan al sector minorista. Ante tasas elevadas prolongadas, firmas como Smart Fit, Vivara y Lojas Renner muestran mayor resiliencia, en contraste con empresas con mayores niveles de apalancamiento como Assaí, Azzas, Natura y Magazine Luiza.
En materia de infraestructura de transporte, las diferencias entre ambos planes son sutiles, aunque persisten enfoques distintos en su ejecución. Sobre este punto, el analista Filipe Nielsen señala que “la infraestructura de transporte parece ser un pilar importante en ambos planes de gobierno, pero no parecen diferir mucho en términos de prioridades y expectativas generales”.
Mientras el oficialismo proyecta la continuidad del Novo PAC, la oposición plantea fuertes inversiones privadas plurianuales. En servicios de saneamiento y energía eléctrica, las divergencias se reflejan en el equilibrio entre la inversión pública directa y la seguridad jurídica para las concesiones privadas a largo plazo.
Conclusiones para los inversores
Independientemente del resultado electoral, la estabilidad macroeconómica y la disciplina fiscal continuarán dictando el ritmo de la plaza bursátil brasileña. Desde la evolución de las tasas de interés hasta los marcos regulatorios sectoriales, los factores fundamentales de cada compañía seguirán pesando en la toma de decisiones. Citi recalca que sus elecciones responden a exposiciones relativas y que “no deberían necesariamente interpretarse como ganadores y perdedores binarios, ya que los fundamentos específicos de las compañías y la credibilidad de la agenda fiscal seguirán siendo impulsores clave del desempeño bajo ambos escenarios”.


