Analizan el impacto en el mercado y los bolsillos argentinos del inminente celular flexible de la manzana

Analizan el impacto en el mercado y los bolsillos argentinos del inminente celular flexible de la manzana

Mientras la industria tecnológica se prepara para una nueva tanda de presentaciones, la atención de los mercados financieros ya se concentra en las proyecciones económicas que giran en torno a la próxima generación de teléfonos inteligentes de la compañía californiana. Las principales entidades financieras de Wall Street anticipan un incremento generalizado en las etiquetas de venta al público de sus gamas más exclusivas, destacando especialmente el debut de la marca en el segmento de los dispositivos con pantalla flexible.

Informes difundidos por firmas globales como JPMorgan, Bank of America y Citi coinciden en que la estrategia comercial de la corporación estará marcada por una revisión al alza en los costos. Los analistas financieros estiman que el valor base del esperado modelo plegable superará con holgura la barrera de los US$2.000, posicionándose como uno de los artículos móviles más caros de la historia reciente de la industria.

Expectativas financieras y variables de precio

Para los expertos bursátiles, la política de precios elegida por la firma dirigida por Tim Cook no solo afectará la accesibilidad de los productos, sino que funcionará como el termómetro principal para medir la reacción de los inversores en la bolsa. “Los precios siguen siendo la principal incógnita y, en nuestra opinión, la variable con mayor probabilidad de determinar la reacción de las acciones”, señalaron de manera puntual los analistas de JPMorgan encabezados por Samik Chatterjee.

Las proyecciones del sector sugieren que el primer teléfono con formato plegable de la compañía incluiría una configuración inicial de 256 GB de almacenamiento en su variante más accesible. No obstante, aquellas versiones dotadas de capacidades superiores o especificaciones técnicas más avanzadas podrían escalar de forma peligrosa hasta rozar los US$3.000 en el mercado estadounidense.

El impacto impositivo para los compradores en Argentina

Para los usuarios residentes en territorio argentino que evalúen adquirir el dispositivo apenas sea lanzado mediante servicios de envío internacional puerta a puerta, el precio de lista en el país norteamericano funcionará meramente como un punto de partida. La llegada de la encomienda a través de una empresa de courier privado obliga a contemplar una serie de recargos fiscales vigentes.

Cabe recordar que, desde el mes de enero de 2026, los teléfonos celulares importados se benefician con un arancel de importación cero, tras la supresión del Derecho de Importación Extrazona que históricamente encarecía estos artículos. Pese a este alivio aduanero, el resto de las cargas tributarias asociadas a la operación comercial continúa aplicando con normalidad.

El marco normativo actual que regula los pequeños envíos internacionales permite la importación de mercadería destinada estrictamente al uso personal por un valor de hasta US$3.000 por cada transacción, siempre que no persiga fines comerciales y cumpla con las normativas dispuestas por el organismo fiscal.

Cálculo final del costo de importación

Dentro de este esquema, el sistema contempla una franquicia libre de gravámenes que alcanza los primeros US$400 del valor FOB del producto. Sobre este primer tramo no se liquidan derechos de ingreso ni tasas estadísticas, aunque el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y los tributos internos correspondientes se calculan sobre el excedente o según la normativa específica aplicable.

Tomando como referencia el valor estimativo de US$2.000 para el modelo base, la franquicia contemplada absorberá la porción inicial de US$400. Como el arancel externo para la categoría de smartphones se mantiene en un 0%, la carga tributaria recaerá fundamentalmente sobre el IVA, la tasa estadística y los gravámenes internos.

Como resultado de esta ecuación impositiva y operativa, los cálculos preliminares indican que el costo final del equipo puesto en manos del consumidor argentino oscilará entre los US$2.400 y los US$2.800. No obstante, los expertos advierten que esta cifra final es de carácter estimativo y podrá experimentar fluctuaciones de acuerdo con las tarifas logísticas, los aranceles específicos del operador de courier elegido y las eventuales variaciones normativas del comercio exterior.

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