El impacto climático del fenómeno de ‘El Niño’ en el territorio nacional
Las autoridades meteorológicas han encendido las alertas ante el inminente fortalecimiento del fenómeno climático conocido como ‘El Niño’, el cual alcanzará su periodo de mayor actividad durante el último trimestre del año. De acuerdo con los pronósticos oficiales compartidos por Fabián Vázquez Romaña, coordinador general del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), existe una probabilidad del 95 por ciento de presenciar un escenario de gran intensidad en los próximos meses.
Durante una conferencia de prensa reciente, el especialista detalló que la temperatura promedio observada en la superficie del Pacífico ecuatorial, específicamente en la zona denominada Niño 3.4, ya rebasó los registros históricos documentados durante el ciclo de 2015-2016. Según los datos analizados por la Comisión Nacional del Agua (Conagua), el termómetro oceánico se sitúa actualmente en 29.5 grados Celsius, superando los parámetros anteriores y augurando un comportamiento atmosférico atípico para el cierre del año.
Modificaciones en la atmósfera y aumento de la humedad
El principal motor detrás de este pronóstico de precipitaciones radica en las alteraciones que el calentamiento del océano provoca en la circulación de los vientos superiores. Con la llegada de este ciclo climático, se prevé una modificación en la trayectoria de la corriente en chorro subtropical, la cual experimentará un desplazamiento leve hacia el sur.
Esta corriente atmosférica, al interactuar con los flujos polares y cruzar el territorio mexicano en conjunto con Estados Unidos, actúa como una vía de transporte masivo de vapor de agua proveniente de zonas tropicales. En consecuencia, las previsiones apuntan a que las regiones septentrionales del país experimentarán un periodo invernal caracterizado por niveles de humedad muy por encima de la media histórica.
“Estamos previendo que la parte norte de México se mantenga húmeda o por arriba del promedio durante el invierno”, señaló Vázquez Romaña al explicar cómo este fenómeno facilitará no solo la entrada de humedad, sino también el descenso de masas de aire gélido provenientes del norte continental.
¿Cuáles serán las entidades más afectadas por las precipitaciones?
Ante este panorama climatológico, los estados situados en la franja norte de la República mexicana concentrarán los mayores acumulados de lluvia y condiciones de humedad durante los meses de octubre, noviembre y diciembre. Entre las demarcaciones con mayor probabilidad de experimentar un invierno atípicamente húmedo se encuentran:
- Baja California
- Sonora
- Chihuahua
- Coahuila
- Durango
- Nuevo León
- Zacatecas
“Todos los estados del norte van a tener un periodo relativamente más húmedo durante el invierno”, indicó el funcionario. Asimismo, se puntualizó que las repercusiones de este evento climatológico no se disiparán al concluir diciembre, sino que mantendrán su influencia a lo largo de toda la temporada invernal y persistirán hasta la primavera de 2027.
Pronóstico de un invierno riguroso con frentes fríos y tormentas
La confluencia entre el ingreso constante de humedad tropical y el descenso de frentes fríos del norte generará un escenario propicio para la formación de eventos meteorológicos severos. La Conagua advierte que la interacción de estos elementos incrementará la frecuencia de frentes fríos y tormentas invernales en el país.
Cuando las corrientes de aire helado convergen con las masas cargadas de vapor de agua, las condiciones atmosféricas propician la condensación acelerada y, por ende, lluvias intensas, además de la posible caída de aguanieve o nieve en zonas serranas y de gran altitud. “Vamos a ver un periodo bastante frío durante el invierno, con una mayor incidencia de frentes fríos, probablemente más tormentas invernales”, recalcó el titular del SMN.
El factor del calentamiento global en las heladas mexicanas
Más allá de las fluctuaciones estacionales vinculadas al ciclo del Pacífico, el organismo federal subrayó que el cambio climático antropogénico está alterando de manera permanente los patrones térmicos nacionales, especialmente en lo que respecta a la frecuencia de las heladas.
Mediante el análisis de las tendencias climáticas registradas desde 1950, se ha documentado una reducción sostenida en los días con heladas en amplias regiones del país. Los cálculos estadísticos muestran que, en promedio, cada 15 años se pierde un día con este tipo de eventos meteorológicos, un fenómeno atribuido directamente al calentamiento global.
Esta disminución se manifiesta con mayor claridad en los estados de Chihuahua, Durango, zonas específicas de Zacatecas y varias áreas del centro del país. No obstante, el fenómeno muestra un comportamiento contrastante en ciertos enclaves geográficos de mayor altitud en Durango y Nuevo León, donde el número de jornadas con heladas ha registrado un repunte.
Pese a la tendencia general al incremento de las temperaturas globales, los expertos enfatizan que esto no anula la ocurrencia de episodios severos de frío, ya que la dinámica de las masas de aire polar continúa dictando periodos de bajas temperaturas extremas en el territorio nacional.


