La administración en Caracas y la Casa Blanca han formalizado un entendimiento estratégico en materia hidrocarburífera que marcará el rumbo económico de la nación sudamericana durante las próximas décadas. Durante una alocución televisada, la máxima representante del ejecutivo interino, Delcy Rodríguez, detalló que el convenio bilateral cuenta con una vigencia de 25 años y persigue una meta ambiciosa de extracción que rebase los 1.5 millones de barriles diarios.
Nuevos actores y proyecciones financieras para la industria
La funcionaria subrayó que esta alianza abre la puerta a la incorporación de consorcios internacionales de gran envergadura, mencionando expresamente a firmas como Chevron, Repsol Eni, Shell y BP. El propósito central, según indicó la mandataria, es consolidar al país como una potencia energética global capaz de reactivar su aparato productivo.
Haciendo proyecciones basadas en un valor estimado de 65 dólares por barril, el Estado percibiría ingresos brutos teóricos por hasta 209.335 millones de dólares a lo largo del periodo. En palabras de la propia dirigente: “En términos concretos, esto significa que por cada barril producido y vendido, cerca de 19 dólares ingresan directamente a nuestro país”. Adicionalmente, el plan contempla la explotación de ocho bloques ecológicos dentro de la Faja Petrolífera del Orinoco, una vasta región situada en el oriente y centro-oriente del territorio nacional que abarca más de 55.000 kilómetros cuadrados, estableciendo regalías mínimas del 16 por ciento y una tasa de impuesto sobre la renta fijada en el 34 por ciento.
Venezuela anuncia un histórico acuerdo con el Gobierno de los Estados Unidos, que tendrá un impacto significativo en el renacimiento de nuestra nación. pic.twitter.com/aIogqZOVA4
— Delcy Rodríguez (@delcyrodriguezv) August 29, 2026
Soberanía nacional y participación de Washington
Durante su discurso, la dirigente extendió su reconocimiento al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y al secretario de Estado, Marco Rubio, por las gestiones diplomáticas que permitieron destrabar las negociaciones. No obstante, enfatizó ante la opinión pública que la titularidad de las riquezas naturales permanece inalterable: “Pero hay algo que debe quedar absolutamente claro, Venezuela conserva la propiedad y la soberanía sobre sus recursos”, puntualizó, añadiendo que cada socio aporta sus fortalezas operativas y financieras para sanear una infraestructura severamente afectada por años de medidas coercitivas unilaterales.
Por otro lado, trascendieron detalles adicionales a través de fuentes gubernamentales norteamericanas consultadas por medios internacionales, las cuales apuntan a la posibilidad de una concesión extendida hasta por 100 años gestionada por una corporación mixta privada. Bajo este esquema, Washington retendría una participación mayoritaria del 55 por ciento, combinando capital accionario y adquisiciones de crudo a precio de costo.
El gran acuerdo energético con Estados Unidos sigue nuestro camino para convertir a Venezuela, de un país con grandes reservas, en una potencia productora de petróleo, en beneficio y felicidad del pueblo venezolano. pic.twitter.com/rfADqDZwA0
— Delcy Rodríguez (@delcyrodriguezv) August 30, 2026
Ampliación de campos y perspectivas bilaterales
El pacto contempla la intervención directa en 17 campos estratégicos que resguardan reservas certificadas estimadas en 65.000 millones de barriles. Con este movimiento, Estados Unidos asegura el control de más del 20 por ciento de las reservas totales de crudo venezolano.
Desde Washington, el jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, valoró positivamente el entendimiento, calificándolo como un triunfo mutuo tanto para los ciudadanos norteamericanos como para la población venezolana, en un momento clave para la reconfiguración del mercado energético internacional.


