Las autoridades mexicanas se encuentran en un momento clave de las conversaciones comerciales con el vecino país del norte, vislumbrando la concreción de pactos de gran relevancia en el corto plazo. Así lo dio a conocer el titular de la Secretaría de Economía, quien prefirió mantener la prudencia respecto a los plazos específicos para evitar especulaciones prematuras en medio del proceso bilateral.
Durante una serie de declaraciones recientes, el funcionario federal enfatizó que la administración nacional avanza por un camino propio, diferenciándose de las estrategias que implementan otros socios de la región norteamericana frente a las presiones arancelarias de la Casa Blanca. De acuerdo con el responsable de la política comercial, las mesas de diálogo registran progresos constantes en rubros fundamentales para la economía nacional.
Avances en temas industriales y estrategia propia frente a Washington
Uno de los ejes centrales de las conversaciones abarca los gravámenes impuestos a sectores estratégicos como el automotriz, el acero y el aluminio. En este sentido, la representación mexicana ha desplegado argumentos técnicos sólidos para mitigar el impacto de estas medidas, buscando esquemas de cooperación más favorables para la industria local.
Asimismo, el secretario de Economía subrayó que la postura mexicana se rige por una agenda independiente y bien estructurada, la cual no busca competir con las acciones diplomáticas emprendidas por otras naciones del continente. «México tiene su curso de negociación y conversaciones y vamos a tener también nuestros resultados. Cada quien tiene su estrategia y no lo vemos como competencia», puntualizó el funcionario ante los medios de comunicación.
Como parte de las revisiones técnicas más recientes, la dependencia federal abordó los expedientes derivados de investigaciones bajo la Sección 301, incorporando al debate comparativas económicas con terceros países. Entre ellos, destacó el caso de Vietnam, cuyo impacto en el déficit comercial con Washington supera actualmente al registrado por la economía mexicana, un dato que fue puesto sobre la mesa para cuestionar los argumentos de la contraparte estadounidense.
Descartan triangulación de mercancías procedentes de China
En otro orden de ideas, el responsable del comercio exterior rechazó de manera categórica las acusaciones formuladas desde Washington sobre un supuesto transbordo o ingreso ilegal de productos procedentes del mercado asiático a través del territorio nacional para eludir aranceles. Según los datos presentados por la administración federal, tras una investigación detallada solicitada por el Poder Legislativo y la Presidencia de la República, se comprobó que dicha práctica no representa un volumen significativo.
“México no ha identificado metodológicamente ningún transshipment de nuestro país que rebase el 1 por ciento del total de nuestro comercio exterior, y se los vamos a demostrar. No hay tal cosa”, aseveró con firmeza el titular de Economía al desestimar los señalamientos de triangulación.
El funcionario explicó además que los procesos de importación y manufactura compartida —tales como la entrada de insumos que posteriormente se ensamblan en ciudades fronterizas como Ciudad Juárez o Tijuana antes de retornar al mercado estadounidense— forman parte de cadenas productivas legítimas y no de esquemas evasivos. Para respaldar esta postura, recordó que el volumen de compras directas que Estados Unidos realiza a China multiplica por 3.8 veces al de las importaciones mexicanas provenientes de esa misma nación asiática, restando validez a los cuestionamientos de la Casa Blanca sobre el origen de las mercancías.


