Aumenta la violencia en carreteras mexicanas pese a una reducción general en los robos de carga

Cae la incidencia de atracos, pero se intensifica la agresividad contra los operadores

El panorama de la seguridad en las rutas del país experimenta una transformación profunda. A pesar de que los reportes oficiales indican una disminución de hasta el 52 por ciento en el número total de hurtos al autotransporte de carga, los datos correspondientes al primer semestre de 2026 revelan que aproximadamente siete de cada 10 asaltos perpetrados incluyen actos de violencia directa.

“Sí ha disminuido el incidente de robos en carreteras, sin embargo, ha incrementado el nivel de violencia y cuando hablamos de robos actualmente, ya estamos hablando de afectaciones a personas, a los operadores, ya no sólo a las mercancías”, alertó Fernando Noriega, presidente de la Asociación Mexicana de Arrendadoras de Vehículos (Amave).

De acuerdo con un análisis elaborado por la consultora Overhaul, el 86.3 por ciento de los ilícitos contra transportistas se concentra en apenas 10 entidades federativas. Destacan especialmente el Estado de México, Puebla y Guanajuato, demarcaciones territoriales que por sí solas agrupan el 46.7 por ciento del total nacional de los casos documentados.

Nuevas rutas y desplazamiento del delito hacia zonas metropolitanas

Los incidentes también modifican su geografía habitual. Las empresas del sector han detectado un desplazamiento progresivo de las actividades delictivas desde las vías federales tradicionales hacia los anillos periféricos. Este cambio operativo expone a las unidades y a los choferes a mayores riesgos al ingresar a perímetros bajo jurisdicción estrictamente estatal o municipal.

“Lo que hemos notado es que se han incrementado los robos en los anillos periféricos, que ya caen en jurisdicción estatal y municipal (…) es ahí donde tenemos que poner el foco, porque hoy nos presentan datos federales, pero no sabemos si la delincuencia se movió de las carreteras que están siendo mejor cuidadas hacia anillos periféricos, donde tenemos aún poca vigilancia”, añadió Noriega, quien también se desempeña como CEO de Idealease México.

Sectores más vulnerables y la evolución en el modus operandi

Para Kurt Jacobs, vicepresidente de Onest Smartlogistics, la exposición al peligro difiere notablemente según el ramo industrial. Las mercancías más codiciadas por la delincuencia continúan siendo los productos de consumo masivo, combustibles y artículos de alta tecnología.

Las cifras de Overhaul sitúan a los alimentos y bebidas como la mercancía más robada, abarcando el 31 por ciento de las incidencias. Le siguen el sector de la construcción e industrial junto con automóviles y refacciones, ambos con un 8 por ciento, además de los energéticos con un 7 por ciento. En lo que va del año, la presión delictiva aumentó ligeramente para los rubros de autopartes y combustibles con un 3 por ciento adicional, mientras que los equipos electrónicos registraron un alza del 2 por ciento.

“Cuando vemos el robo por industrias, lógicamente, es más a industrias en donde el producto es más deseable y más vendible, pueden ser electrónicos o ropa, y ahí sí es automotriz; a veces, farmacéutico y el de alimentos y bebidas, que es uno de los más afectados”, comentó el directivo.

Tecnología y videovigilancia como escudos de protección

Ante la sofisticación de los atracos, las corporaciones transportistas han optado por trascender la simple prevención logística. Actualmente se implementan herramientas avanzadas que incluyen sistemas de posicionamiento global, botones de alerta, videovigilancia permanente y el uso estratégico de la Inteligencia Artificial para salvaguardar tanto los bienes como la integridad física del personal.

“Hay cargamentos que tenemos que reforzar muy fuerte, en esos tenemos que usar tecnología dentro de la unidad, como GPS, botones de pánico y videovigilancia, además de apoyarnos en empresas de seguridad privada que monitorean las unidades y permiten reaccionar de inmediato ante una situación anómala”, detalló Kurt Jacobs.

El ejecutivo subrayó la importancia de la capacidad de respuesta inmediata: “En la medida que tengas bien monitoreada la unidad y que implementes nuevas tecnologías como la IA en el momento que está ocurriendo el robo, se puede evitar el riesgo para el operador y la mercancía”.

Pese a que las estadísticas de la Guardia Nacional muestran una baja a largo plazo —al pasar de 13 mil 068 casos en 2018 a 6 mil 263 en 2025, sumando una reducción adicional del 19.41 por ciento en el primer semestre de 2026 respecto al ciclo anterior—, los líderes gremiales insisten en que se requiere una estrategia gubernamental más firme.

“Si ya tenemos una situación de inseguridad, sabemos dónde están los puntos muy calientes a nivel de país, que si la salida de la Ciudad de México a Puebla, que si en otros puntos más al norte del país, pues tenemos que reaccionar, tenemos que pedirle al gobierno que invierta más en seguridad y que aumente la vigilancia en carreteras y zonas periféricas”, concluyó Jacobs.

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