hacia un debate estratégico de gran calado
A mediados del pasado mes de enero, la administración federal encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum mantuvo un encuentro con reconocidos especialistas en materia económica para analizar el rumbo financiero del país. Analistas políticos e internacionales calificaron dicha postura ideológica como un ejercicio de desarrollismo pragmático, un modelo que aboga por una intervención activa del Estado destinada a estimular el crecimiento, pero sin descuidar los equilibrios macroeconómicos fundamentales.
Esta apertura gubernamental dejó en evidencia una faceta hasta entonces poco explorada de la mandataria: su disposición para entablar discusiones técnicas y rigurosas sobre políticas públicas dentro de ciertos márgenes ideológicos. A partir de este precedente, surge la oportunidad de impulsar una iniciativa sin precedentes en la historia política moderna del país: convocar a un grupo multidisciplinario internacional para diseñar una hoja de ruta a largo plazo centrada en la prosperidad, la democracia y la paz.
los tres grandes desafíos estructurales de la nación
Durante las últimas cuatro décadas, la economía nacional ha registrado una tasa de expansión promedio cercana al 2% anual, un ritmo considerado insuficiente frente al potencial del territorio. A este rezago se suman niveles elevados de informalidad, una productividad limitada y barreras persistentes para la movilidad social de millones de ciudadanos.
Esta debilidad económica converge con otros dos fenómenos complejos. Por un lado, el sistema democrático atraviesa un periodo de intensa polarización donde los contrapesos institucionales han sufrido un desgaste considerable. Por el otro, el crimen organizado mantiene una marcada capacidad de operación territorial, control de mercados, extorsión e influencia en diversos ámbitos.
Tradicionalmente, estas problemáticas —crecimiento, seguridad y democracia— se han abordado de manera aislada. Sin embargo, diversos analistas coinciden en que constituyen síntomas de un mismo reto de fondo: la incapacidad crónica para edificar instituciones sólidas que garanticen un aparato estatal funcional, una economía competitiva y un entorno social pacífico.
la propuesta: un consejo consultivo de alto nivel
Ante este escenario, se plantea la creación formal de un Consejo para la Prosperidad Compartida, la Democracia y la Paz orientado al horizonte del año 2075. El propósito central no radica en replicar modelos externos ni en rescatar dogmas económicos superados, sino en integrar distintas corrientes de pensamiento, desde la socialdemocracia hasta el desarrollismo, incorporando a expertos en innovación, instituciones democráticas, derecho y seguridad pública.
La visión rectora de este esfuerzo descansaría en premisas claras: consolidar un Estado con mayor capacidad de acción pero libre de tendencias omnipotentes, fomentar mercados dinámicos sin subordinar el bienestar social, financiar la igualdad mediante una economía altamente productiva y fortalecer la coerción legal frente a la delincuencia bajo estricto apego al Estado de derecho.
Para la actual administración y las fuerzas políticas que la respaldan, el reto prioritario consiste en formular una concepción moderna de gobernanza que responda adecuadamente a la integración económica con América del Norte y a los profundos cambios impulsados por la revolución tecnológica.
metodología, plazos y coordinación académica
Dada su formación científica, la titular del Ejecutivo se encuentra en una posición idónea para coordinar este intercambio de perspectivas globales. La propuesta sugiere convocar a los especialistas a la brevedad posible para otorgarles un periodo aproximado de 15 meses de trabajo distribuidos en cinco mesas temáticas.
La coordinación académica recaería en figuras especializadas en violencia criminal y comportamiento político, como la investigadora Sandra Ley, encargada de articular los debates y vincular las propuestas con la realidad nacional. El informe resultante se presentaría formalmente hacia finales de 2027, una vez concluidos los procesos electorales intermedios.
las mentes convocadas para transformar el futuro
El grupo propuesto contempla la integración de 25 personalidades internacionales, destacando la presencia de nueve mujeres y ocho ganadores del Premio Nobel, junto a referentes globales en el estudio de las instituciones, la economía política y el fenómeno delictivo. La lista sugerida incluye a Adam Przeworski, Amartya Sen, Beatriz Magaloni, Bo Rothstein, Claudia Goldin, Dani Rodrik, Daron Acemoglu, David Kennedy, Eliana La Ferrara, Esther Duflo, Francis Fukuyama, Guillermo Trejo, James A. Robinson, Joel Mokyr, José Antonio Ocampo, Joseph Stiglitz, Lawrence Sherman, Mariana Mazzucato, Nora Lustig, Paul Romer, Rachel Kleinfeld, Rosalind Dixon, Santiago Levy, Steven Levitsky y Vanda Felbab-Brown.
La finalidad última de este ejercicio no es acumular medidas coyunturales de carácter sexenal, sino diseñar los pilares institucionales que garanticen que las futuras generaciones crezcan en un entorno de desarrollo sostenible, estabilidad democrática y seguridad ciudadana.


