Tensión cambiaria en la gestión de Milei: el dilema entre reservas, precios y actividad económica

Tensión cambiaria en la gestión de Milei: el dilema entre reservas, precios y actividad económica

La estrategia económica implementada por la administración de Javier Milei atraviesa un momento de fuerte fricción interna debido a la superposición de metas que compiten entre sí. De acuerdo con un reciente estudio elaborado por el IERAL, las autoridades enfrentan el desafío simultáneo de recomponer las arcas del Banco Central, consolidar la baja en el índice de precios y estimular el repunte del aparato productivo nacional.

El análisis económico advierte que «los objetivos de crecimiento, acumulación de reservas y desinflación entraron en conflicto». Para destrabar esta complejidad, el documento remarca que la recuperación de la demanda de circulante local representa una condición indispensable para avanzar en los tres frentes de manera armónica. Asimismo, los especialistas recalcan que «hacia adelante, el principal desafío radica en dotar de mayor transparencia y previsibilidad a la política monetaria».

La dinámica de las divisas y la contracción monetaria

Durante el período analizado, la base monetaria registró un incremento del 9,2% si se toma como referencia el cierre del ejercicio anterior. El único motor expansivo detrás de esta variación provino de las adquisiciones de moneda extranjera efectuadas por la entidad monetaria en el Mercado Libre de Cambios, un flujo que ascendió a US$14.800 millones.

Pese a esta inyección de liquidez, la autoridad monetaria logró retirar 81 de cada 100 pesos volcados al mercado mediante dichas transacciones. Esta fuerte esterilización se instrumentó a través de operaciones de mercado abierto, convenios de recompra de títulos con entidades financieras y gestiones coordinadas con el Tesoro, lo que incluyó las licitaciones quincenales de instrumentos de deuda en moneda doméstica.

Desde la perspectiva del IERAL, la actual acumulación de reservas externas obedeció fundamentalmente a la retracción del crédito interno y no a un incremento genuino en la preferencia por el circulante nacional. Este escenario difiere marcadamente de la fase inicial de compras oficiales registrada entre diciembre de 2023 y febrero de 2025, período en el cual la remonetización de la economía desempeñó un papel protagónico.

Preferencias privadas y presión sobre los dólares paralelos

La escasa tracción de la moneda local se evidencia también en la inclinación persistente del sector privado hacia los activos dolarizados. Solamente en el mes de agosto, las adquisiciones netas de billetes y divisas se ubicaron cerca de los US$2.700 millones. Si bien esta cifra evidenció una ligera moderación frente al periodo precedente, se mantuvo en umbrales considerablemente elevados.

Según los expertos del IERAL, este comportamiento responde a una profunda recomposición de carteras por parte de ahorristas e inversores, quienes sopesan tanto el pulso de la actividad económica como los riesgos políticos inherentes de cara a los comicios de 2027. Los analistas detectan dos detonantes fundamentales en esta conducta: por un lado, los flojos indicadores productivos debilitan las expectativas en torno a una potencial reelección del actual mandatario; por el otro, persiste el fantasma del retorno a esquemas de dominancia fiscal y mayores restricciones cambiarias.

El informe concluye lapidariamente que «ante una demanda de dinero que no muestra señales de recuperación y frente la persistencia de shocks externos que afectan la tasa de inflación, el margen de maniobra para estimular la actividad con política monetaria/fiscal resulta sumamente acotado».

Exigencias de previsibilidad y autonomía institucional

Más allá de las medidas de carácter coyuntural, los autores del relevamiento enfatizan que el esquema monetario requiere directrices normativas mucho más nítidas para incrementar su certidumbre ante los ojos de los agentes económicos.

En esa línea conceptual, el reporte sostiene que «sería óptimo para la economía, y beneficiaría a la eficiencia del esquema, contar con reglas explícitas respecto del momento, magnitud y condiciones de respuesta de la autoridad monetaria ante diferentes escenarios». Como antecedente histórico, el estudio rescata la praxis del Banco Central de Reserva del Perú durante los años noventa, cuando el establecimiento de parámetros operativos intermedios amortiguó la volatilidad financiera previa a la consolidación de un sistema formal de metas inflacionarias.

Finalmente, el documento sugiere transitar hacia un modelo de independencia operativa total para el organismo rector de la política monetaria y propugna una comunicación oficial sobria, pilares considerados indispensables para resguardar la credibilidad a largo plazo del plan económico vigente.

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