Un panorama desigual en la economía colombiana
El comportamiento de la economía nacional durante el primer semestre del año muestra un contraste profundo entre los diferentes sectores productivos. Mientras que el Producto Interno Bruto (PIB) acumuló un crecimiento de 2,9% entre enero y junio, ramas esenciales como la agricultura y la construcción continúan enfrentando serios tropiezos que encienden las alarmas entre los analistas y los gremios económicos.
En el acumulado del primer semestre, el sector agropecuario registra una contracción de 1,7%, en tanto que la construcción reporta una caída de 1,5%. Esta disparidad evidencia que el ritmo de expansión general no se distribuye de manera equitativa entre las distintas actividades que componen el aparato productivo del país, dejando rezagados a dos de los principales generadores de empleo y desarrollo regional.
Los factores detrás del desplome en el sector agropecuario
Los representantes de los gremios del campo han señalado múltiples variables que explican el bajo rendimiento de la actividad agrícola. Entre los principales motivos se encuentran las dificultades asociadas a los cultivos transitorios y permanentes, los cuales han sufrido un impacto severo durante los últimos meses.
“La agricultura fue el sector de más bajo desempeño para el segundo trimestre de 2026, lo que se atribuye especialmente a los cultivos agrícolas transitorios y permanentes con productos como el banano, plátano, flores y yuca, entre otros”, explicó José Ignacio López, presidente de ANIF.
Por su parte, Jorge Bedoya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), indicó a Bloomberg Línea que la tasa de cambio y la valorización de la moneda local han jugado un papel determinante en estos resultados adversos. A esto se suma la desaceleración económica en Estados Unidos —mercado de destino fundamental para estos productos— y el incremento del salario mínimo, cuyos efectos comienzan a reflejarse con mayor intensidad en los costos operativos de los productores.
La construcción y su comportamiento mixto
Por otro lado, la industria de la construcción exhibe una dinámica dividida que refleja su vulnerabilidad actual. Durante el segundo trimestre del año, el sector experimentó un leve repunte de 2,2% en comparación con el mismo periodo del año anterior, un incremento impulsado casi en su totalidad por el segmento de obras civiles y la infraestructura de transporte, que se disparó un 17,1%.
No obstante, este avance contrasta fuertemente con el desplome de la edificación residencial y no residencial, la cual disminuyó un 3,2%. El balance semestral refleja esta debilidad estructural con una contracción acumulada de 1,5%, demostrando que los primeros meses del año golpearon fuertemente a la actividad antes de registrar una ligera mejoría trimestral.
Los motores del crecimiento: gasto público y administración
En la otra cara de la moneda se encuentran las actividades que lideraron la expansión económica del periodo. La administración pública, la defensa, la educación y la salud registraron un incremento anual de 10%, convirtiéndose en el sector con la contribución más alta al valor agregado, con 1,7 puntos porcentuales.
Dentro de este rubro, las actividades gubernamentales y los planes de seguridad social aumentaron un 15,1%, la educación avanzó un 8,8% y la salud creció un 4,9%. Asimismo, el comercio al por mayor y al por menor, el transporte y el alojamiento sumaron un crecimiento de 2,2%, jalonados principalmente por el comercio.
Respecto a este fenómeno, José Ignacio López puntualizó que “hay un crecimiento de la demanda final que está explicado por el gasto de consumo final que tiene una tasa de crecimiento anual de 4,4%. A su vez, el gasto de consumo final del gobierno general fue de 12,2%”.
Esta lectura generó reacciones en el sector comercial. Jaime Cabal, presidente de Fenalco, criticó el peso del gasto estatal en los resultados: “Este comportamiento estuvo jalonado por el desbordamiento del gasto del Gobierno. Fue impresentable la feria de contratos que a diestra y siniestra el Gobierno Petro desplegó con el propósito de atornillarse en el poder con su candidato”.
Señales de reactivación en la inversión
A pesar de los desafíos sectoriales, las cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) revelan un comportamiento positivo en la formación bruta de capital, la cual aumentó un 7,1% anual. Para los dirigentes gremiales, este indicador representa un respiro y una oportunidad para que los empresarios adquieran nueva tecnología y maquinaria importada aprovechando las condiciones cambiarias actuales.
“Destacamos la reanimación de la inversión con el aumento del 7,1% en la formación de capital en el segundo trimestre, la variación para el año corrido volvió a alcanzar un signo positivo: 0,8%”, puntualizó Cabal, quien además auguró un panorama más favorable para los próximos meses en el ámbito económico nacional.


