Radiografía del endeudamiento corporativo: por qué aumentaron los incumplimientos comerciales en el país
Mientras la discusión política en la Cámara de Diputados gana temperatura con iniciativas orientadas a brindar asistencia a los consumidores endeudados, un análisis económico privado advierte sobre un fenómeno paralelo que afecta de lleno al tejido corporativo. Las estadísticas revelan un incremento sustancial en el volumen de compromisos financieros que cayeron en estado de irregularidad durante los últimos dos años.
Paralelamente, la agenda legislativa avanzó recientemente cuando la Cámara baja aprobó por unanimidad, y a través de impulso de la oposición, el emplazamiento de las comisiones para tratar y dictaminar el proyecto de alivio a la situación de deudores morosos. Dicha hoja de ruta contempla dos reuniones informativas del plenario de comisiones los días martes 15 y 22 de septiembre y un último encuentro para dictaminar el martes 29 de septiembre, llevando la problemática al centro del debate parlamentario.
El salto en la irregularidad de las compañías
De acuerdo con la consultora Equilibra, el volumen de créditos en situación irregular pasó de representar un 0,7% del total en noviembre de 2024 a trepar hasta el 3,7% en julio de 2026. A pesar de este marcado empeoramiento, el indicador se posiciona todavía lejos del pico crítico alcanzado a comienzos de 2020, cuando el ratio saltó al 8,1% en medio de las restricciones sanitarias de la cuarentena, el cepo cambiario y el default de Vicentin.
Al respecto, la entidad puntualizó: “La mora de empresas se quintuplicó en menos de dos años, pero aún está lejos del récord”. Este incremento en los atrasos de pagos transcurre en paralelo a una mayor participación del crédito bancario destinado a la producción durante la administración de Javier Milei. Las estadísticas sectoriales muestran que el stock de préstamos corporativos escaló desde el 5,7% del Producto Bruto Interno a finales de septiembre de 2023 hasta el 9,8% hacia el cierre de junio de 2026, traccionado principalmente por la colocación de instrumentos en moneda extranjera.
Exposición cambiaria y disparidad sectorial
La apertura hacia fuentes de financiamiento en moneda dura, alentada por el Gobierno para robustecer el mercado de capitales interno, elevó la incidencia de estas deudas desde el 0,8% hasta el 3,5% del PIB en idéntico período. Ante este escenario, el informe advierte sobre los peligros latentes: “La apreciación cambiaria existente genera interrogantes sobre futuros descalces de monedas”.
El impacto sobre las obligaciones financieras no afecta de manera equitativa a todas las ramas de la actividad económica. Los rubros de la construcción y el comercio lideran las tasas de irregularidad con un 7,7% y un 6,5% respectivamente. En contraste, la industria opera en sintonía con la media general al registrar un 3,7% de mora, aunque con marcadas disparidades internas.
En la vereda opuesta se ubican los sectores considerados más dinámicos bajo el actual modelo económico, tales como la intermediación financiera, la minería y la energía, cuyas tasas de atraso se ubican por debajo del 0,5%. La excepción dentro de este grupo favorable corresponde al sector agropecuario, que exhibe un nivel de incumplimiento del 4,3%. Como síntesis, el documento económico detalla: “La morosidad es mayor (menor) en los sectores perdedores (ganadores)”.
El peso crítico sobre las pequeñas y medianas empresas
El talón de Aquiles de esta coyuntura financiera recae sobre las pequeñas y medianas empresas. El análisis pormenorizado demuestra que la morosidad se intensifica de forma inversamente proporcional al tamaño de los créditos tomados.
Para aquellas operaciones inferiores a los 5 millones de pesos, el índice de irregularidad trepa hasta el 9,3%. Este universo comprende a cerca del 60% de las firmas endeudadas, aunque su participación en el total del financiamiento representa apenas un 0,2%. En la franja intermedia, que abarca montos de entre 5 millones y 200 millones de pesos, la morosidad se sitúa en el 7,6%, albergando al 30% de las compañías y al 4% del crédito.
En los estratos superiores, la situación se modera considerablemente. Para los préstamos que oscilan entre los 200 millones y los 3.800 millones de pesos, el ratio desciende al 6,6%, abarcando al 9% de las empresas y al 22% del fondeo. Finalmente, en el segmento corporativo de mayor envergadura —con deudas superiores a los 3.800 millones de pesos—, la mora se desploma hasta el 1,8%. Aunque este sector concentra tan solo al 1% de las empresas con pasivos bancarios, acapara el 73,8% del crédito total otorgado por el sistema.


