Radiografía de un desplome: los factores detrás de la fuerte caída cercana al 30% que sufre el oro
El mercado de metales preciosos atraviesa un momento de marcada turbulencia financiera. Tras haber registrado un 2025 excepcional y un inicio de año muy prometedor, la cotización de la onza de oro troy experimentó un retroceso drástico que la ubica en la actualidad alrededor de los US$3.900. Esta cifra representa un desplome del 28% en comparación con el techo histórico superior a los US$5.400 alcanzado durante las últimas semanas de enero.
El comportamiento reciente del metal precioso refleja un cambio radical en el apetito por el riesgo de los inversionistas globales. De acuerdo con los análisis difundidos por plataformas especializadas, este retroceso llevó al activo a tocar su nivel más reducido desde octubre de 2025. El movimiento bajista se produce en un escenario macroeconómico complejo, caracterizado por la escalada en los costos energéticos y una persistente presión sobre los precios que alimenta la cautela de los principales bancos centrales.
La postura de los bancos centrales y la inflación
Durante las jornadas recientes, las máximas autoridades monetarias a nivel global, incluyendo tanto a la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos como al Banco Central Europeo, optaron por mantener los tipos de interés sin modificaciones. No obstante, los mensajes emitidos por los banqueros centrales fueron claros al advertir que la batalla contra las presiones inflacionarias dista mucho de haber concluido, señalando de manera directa las amenazas latentes que provienen del mercado energético.
A este panorama se sumaron estadísticas oficiales publicadas en territorio estadounidense que evidenciaron una aceleración de la inflación durante el mes de septiembre, acompañada por un incremento en los indicadores subyacentes. Este conjunto de variables económicas fortaleció de forma notable las proyecciones de que el organismo monetario estadounidense podría implementar un nuevo incremento en las tasas de interés antes de finalizar el año, específicamente en la reunión prevista para diciembre.
Gran selloff del #oro bah de todo, cae practicamente todo, All is the same saben decir… Sin embargo miremos el gráfico, el #oro #xauusd nunca recortó ni el 33 % de la onda 3 de 3) recién ahora lo está haciendo y mucho menos del segundo conteo que sería el 33 % de la onda 3). La… pic.twitter.com/7X8VL5guxT
— Roberto A. Ruarte (@roberto_ruarte) October 30, 2026
Liquidación de activos y tensiones geopolíticas
El mercado del oro no opera en un vacío y también ha sufrido los efectos colaterales de las turbulencias en otros sectores financieros. Analistas económicos señalan que el metal precioso experimentó presiones vendedoras adicionales debido a una masiva liquidación de acciones del sector tecnológico, la cual estuvo motivada por el temor de los inversores ante el vertiginoso incremento del gasto corporativo destinado al desarrollo de inteligencia artificial. Dicha situación pudo haber catalizado ventas forzadas y requerimientos de cobertura de margen en múltiples plazas bursátiles.
En paralelo, los contratos del petróleo registraron incrementos significativos impulsados por el temor a una profundización de los enfrentamientos en Medio Oriente, mientras que la adquisición física del metal amarillo en las plazas clave de Asia se mantuvo en niveles reducidos, restando soporte a la cotización.
Perspectivas desde el análisis técnico
Desde la óptica de los especialistas en el comportamiento de los mercados, el sesgo actual responde a fundamentos muy claros. “El oro cayó por debajo de los US$3.900 la onza y tocó su nivel más bajo desde octubre de 2025, en un contexto en el que el aumento de los precios de la energía y las persistentes preocupaciones inflacionarias reforzaron las expectativas de que las tasas de interés de Estados Unidos se mantendrán elevadas durante más tiempo”, detalla la web TradingEconomics.
En la misma línea, Lucas Santillán, analista de mercados en Capitaria, profundizó sobre los motivos detrás del movimiento actual: “La presión bajista responde principalmente a las expectativas de mayores tasas de interés en Estados Unidos, luego de que la Reserva Federal mantuviera un tono restrictivo y el petróleo superara los US$103 por barril, aumentando los riesgos inflacionarios”. Adicionalmente, el experto subrayó que este fenómeno correctivo no es exclusivo del oro, sino que se extiende hacia otros instrumentos de refugio o de alto riesgo como la plata, el bitcoin y las acciones de compañías mineras, evidenciando una liquidación generalizada orientada a la obtención de liquidez inmediata.
Desde una perspectiva estrictamente gráfica, el metal mantiene una configuración bajista tanto en la temporalidad diaria como semanal, operando por debajo de sus promedios móviles más relevantes y dibujando una secuencia de máximos y mínimos decrecientes. Al fracturar el piso psicológico de los US$4.000, el precio profundizó su descenso hacia el rango de soporte comprendido entre los US$3.890 y US$3.900. Una vulneración consolidada de esta zona podría habilitar una mayor caída en dirección a los US$3.845 y, en una instancia posterior, hacia los US$3.780, en tanto que un hipotético repunte correctivo toparía con barreras de oferta en el rango de los US$4.000 a US$4.030.


