Radiografía de la innovación en América Latina: qué países lideran el ranking global este año
El panorama de la investigación, el desarrollo tecnológico y la competitividad en América Latina muestra contrastes marcados según la edición más reciente del Global Innovation Index (GII) 2026, elaborado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI). El informe detalla el posicionamiento de cerca de 139 economías en todo el planeta a través de una rigurosa evaluación de más de 70 indicadores que van desde la solidez institucional y la infraestructura hasta la producción creativa.
A escala global, el podio de los territorios más avanzados vuelve a quedar en manos de Europa y Norteamérica, con Suiza, Suecia y Estados Unidos ocupando los tres primeros lugares, seguidos de cerca por Corea del Sur y Singapur. En contraste, dentro del contexto latinoamericano, el liderazgo se concentra en un grupo reducido de naciones que intentan consolidar sus ecosistemas productivos y científicos frente a los retos económicos globales.
Líderes regionales y el contraste en el desarrollo
Dentro del bloque latinoamericano y caribeño, Chile (en el puesto 51.º) y Brasil (en el 53.º) se afianzan como las economías mejor paradas del subcontinente. Detrás de ellos se ubican México (65.º), Uruguay (66.º) y Costa Rica (70.º). En el extremo opuesto del listado regional figura Venezuela, situada en la posición 127 a nivel mundial.
Uno de los datos más sobresalientes del estudio es el rol de Brasil, que se consolida como la única economía de la región cuyo desempeño supera las previsiones para su nivel actual de desarrollo, una distinción que revalida por sexto año consecutivo. Asimismo, el gigante sudamericano posee la base científica y de investigación más robusta del área, siendo además la única nación latinoamericana que destina más del 1% de su Producto Interno Bruto (PIB) a tareas de investigación y desarrollo.
Por su parte, México saca provecho de sus fuertes capacidades manufactureras y exportadoras, mientras que territorios de menor tamaño como Uruguay y Costa Rica apoyan su competitividad en la calidad de sus instituciones, los servicios y la conectividad digital. Sin embargo, los expertos advierten que estas fortalezas continúan muy focalizadas y todavía no actúan como un motor de arrastre para toda la región.
Hace unos cuantos años vengo compartiendo por acá y comentando los resultados de Uruguay en el ranking de innovación de @WIPO (https://t.co/wouGFNEt0l)
En el que estamos justo a la mitad de la tabla, es decir: mal, máxime cuando lo único que nos salva en el promedio es el pilar… https://t.co/JTKNSYwqcZ pic.twitter.com/OmiBwSgH4h— Carlos Abel Olivera (@yucayo) August 18, 2026
Obstáculos pendientes: la brecha entre insumos y resultados
Pese al potencial evidente en materia de talento humano y universidades de prestigio —especialmente en naciones como Argentina, Brasil, Chile, Colombia y México—, el índice detecta una desconexión persistente entre las capacidades invertidas y los productos finales obtenidos. Existe un desfase notorio entre los recursos destinados a la innovación y la cantidad de patentes, publicaciones científicas o tecnologías comercializadas con éxito en los mercados internacionales.
Esta problemática se refleja en las calificaciones de varios países: Chile figura en el puesto 41 en materia de insumos, pero cae hasta el 70 en cuanto a resultados. Una tendencia similar se observa en Uruguay (puestos 56 y 77, respectivamente), Costa Rica (62 y 76) y Trinidad y Tobago (96 y 121). Según el análisis de la OMPI, esto evidencia vínculos todavía frágiles entre el ecosistema empresarial, las fuentes de financiamiento, la protección de la propiedad intelectual y la academia.
Adicionalmente, el capital de riesgo y la maduración de las empresas emergentes muestran una alta concentración geográfica. Los ecosistemas de emprendimiento más dinámicos y la valoración de unicornios tecnológicos continúan limitados principalmente a los grandes mercados de la región, dejando a la mayoría de las economías locales con desafíos estructurales urgentes para transformar sus buenas ideas en bienes de alto valor agregado y ganancias reales de productividad.


