El Museo Universitario Arte Contemporáneo inaugura una propuesta que indaga en las raíces afrocaribeñas
El Museo Universitario Arte Contemporáneo, mejor conocido como el MUAC, ha abierto sus puertas a una propuesta artística que fusiona la imaginación mítica con la realidad histórica de las comunidades afrodescendientes. La exposición titulada El otro color del oro invita al público a reflexionar sobre los rastros de la colonización, la resistencia cultural y las narrativas que habitan más allá de los libros de texto tradicionales. El proyecto es encabezado por el creador francés Olivier Marboeuf, quien ha construido un recorrido visual y sonoro profundamente arraigado en las vivencias de poblaciones históricamente relegadas de los circuitos oficiales de la historia.
Un recorrido de investigación por tierras mexicanas
Para dar forma a este proyecto, el curador y productor cinematográfico emprendió un riguroso viaje de investigación durante el verano pasado. En esta travesía estuvo acompañado por la destacada académica y artista Alejandra R. Bolaños, cuya trayectoria de 10 años vinculándose con colectivos locales facilitó el acercamiento con los habitantes de la zona. Juntos recorrieron diversos puntos estratégicos del estado de Veracruz, adentrándose en localidades con una fuerte herencia histórica como Xalapa, Yanga, Coyolillo, Córdoba, el puerto de Veracruz y Chacaltianguis.
Durante estas visitas, los creadores dialogaron estrechamente con activistas, músicos, pensadores y creadores locales, así como con diversas expresiones comunitarias. Este intercambio permitió recopilar una rica trama de voces que se aleja por completo de las miradas exóticas o paternalistas. En su lugar, la muestra presenta a las comunidades afromexicanas como colectivos vibrantes, dueños de saberes dinámicos que continúan moldeando activamente su presente.
Más allá de los metales preciosos y los archivos oficiales
El concepto detrás de la muestra cuestiona abiertamente las dinámicas extractivistas del periodo colonial. Según la perspectiva planteada por Marboeuf, el saqueo europeo no se limitó a la extracción masiva de metales, sino que abarcó la apropiación violenta de cuerpos humanos y no humanos, ecosistemas enteros y formas tradicionales de subsistencia. Esta premisa central plantea un cuestionamiento urgente sobre quién posee la autoridad para narrar el pasado y qué vivencias quedan sistemáticamente excluidas de los registros hegemónicos.
Para contrarrestar estas omisiones, el autor implementa una metodología estética propia que denomina cinema déparlant, traducido al español como cine del deshabla. Mediante este recurso, busca eludir las estructuras narrativas convencionales que pretenden explicar la realidad de los pueblos marginados desde una perspectiva externa, evitando convertirlos en simples objetos de consumo cultural dentro del circuito artístico contemporáneo.
Mitología subterránea y polifonía territorial
Uno de los aspectos más fascinantes de la exhibición es la integración de un imaginario fantástico muy particular. En el universo conceptual creado por el artista, existe una comunidad subterránea que habita bajo la corteza del Gran Caribe, caracterizada por sobrevivir respirando azufre y por comunicarse con el mundo exterior mediante sismos, vibraciones telúricas y erupciones volcánicas. Estos relatos no buscan ser tomados como meras fantasías folclóricas, sino como metáforas políticas de resistencia, donde los volcanes actúan como sistemas de comunicación que conectan las luchas por la tierra, el agua y la soberanía con la superficie visible.
Esta narrativa mítica cobra materialidad física en las salas 7 y 8 del recinto universitario. El espacio expositivo integra un mural de gran formato, piezas cerámicas y una compleja instalación inmersiva que combina sombras y elementos auditivos. La experiencia sonora incluye paisajes acústicos del territorio veracruzano, registros documentales y fragmentos leídos en español que dialogan con la materialidad de la tierra. La exposición permanecerá abierta al público general hasta el 25 de abril de 2027, consolidándose como una de las apuestas curatoriales más relevantes del año para el análisis de las identidades afrodescendientes en el contexto contemporáneo.


