Las compras precipitadas de útiles y uniformes disparan hasta 50 por ciento el gasto familiar

El inicio del periodo académico suele convertirse en una severa prueba para la economía de los hogares cuando las adquisiciones de materiales educativos y prendas se postergan hasta los últimos días. La ausencia de una estrategia previa limita de forma drástica las oportunidades de cotizar en distintos establecimientos, aprovechar descuentos vigentes y reutilizar insumos de ciclos anteriores, lo que incrementa de manera considerable la erogación total que deben realizar los padres de familia.

Una de las costumbres más arraigadas que obstaculiza el ahorro durante esta temporada es la falta de previsión, la cual desemboca directamente en compras de pánico sin ninguna clase de organización financiera previa. Esta situación deja a los consumidores a merced de los precios más altos del mercado al no contar con margen de maniobra.

Información proporcionada por DiDi Shop señala que la mayor concentración de solicitudes de artículos escolares se registra los domingos en la franja horaria comprendida entre las 14 y 18 horas. Este comportamiento refleja cómo los consumidores recurren a los servicios de entrega a domicilio como un recurso de emergencia para solucionar faltantes de última hora antes de que inicie la semana de clases.

La dependencia de la tecnología y las aplicaciones móviles se ha afianzado como un recurso fundamental para resolver contratiempos de última hora. Como prueba de ello, durante el ciclo escolar anterior, en el periodo que abarca del 1 de agosto al 15 de septiembre, la plataforma observó un repunte del 70 por ciento en la demanda de artículos de papelería frente a las semanas previas, según datos compartidos por la propia compañía.

“Uno de los principales errores es la compra de último momento, es decir, cuando lo dejamos al inicio del ciclo escolar, ya no comparamos precios ni nos permite revisar promociones. Por lo que la sugerencia es tener una planeación anticipada”, señaló Arturo Ramírez Guzmán, integrante de la Comisión de Fiscal Regional del Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP).

Establecer un presupuesto con anticipación otorga a los tutores la ventaja de contrastar importes tanto en las plataformas de comercio electrónico como en los negocios establecidos a pie de calle, optimizando de este modo los recursos disponibles.

“La recomendación práctica sería usar el internet o los medios electrónicos para comparar costos en una primera instancia y luego poder tomar la decisión por ese canal o acudir a una tienda física si necesitamos probar o analizar la calidad del producto, como en el caso de zapatos escolares o cuando existen estos descuentos por temporada”, añadió Ramírez Guzmán.

Compras de regreso a clases

Artículos con mayor demanda en el mercado

Estadísticas difundidas por la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO) indican que los productos con más solicitudes abarcan cuadernos, lápices, mochilas y estuches, seguidos de ropa y calzado especializado. A estos se suman equipos de cómputo como laptops y tabletas, impresoras con sus consumibles, además de libros y herramientas didácticas para el aprendizaje.

Sin embargo, el desembolso económico no se limita exclusivamente al material de estudio, ya que la preparación de refrigerios y alimentos para la jornada escolar representa otra partida importante. Durante el ciclo previo, las categorías de comida con mayor movimiento en aplicaciones digitales incluyeron jugos y bebidas con más de 290 mil pedidos, lácteos y huevo con 200 mil encargos, así como productos de panadería con 190 mil solicitudes.

Estrategias efectivas para proteger el presupuesto familiar

Frente a este panorama, alternativas enfocadas en la economía circular como la plataforma Go Trendier sugieren una revisión minuciosa de los remanentes del periodo anterior. Esto incluye aprovechar libretas con hojas limpias, lápices funcionales, juegos de geometría, mochilas en buenas condiciones o juegos de colores, considerando que adquirir únicamente los artículos esenciales requiere desembolsos que oscilan entre los mil 600 y 2 mil 600 pesos por alumno.

Asimismo, la empresa emergente destacó que optar por prendas de vestir y uniformes de segunda mano, especialmente en los ciclos de secundaria, bachillerato y educación superior, puede reducir el costo promedio por hogar de mil 900 pesos a tan solo 600 pesos. De igual forma, adquirir equipos tecnológicos reacondicionados que cuenten con su respectiva garantía permite recortar los gastos hasta en un 50 por ciento, siempre y cuando se recurra a distribuidores certificados.

Como medida adicional para cuidar la economía del hogar, se aconseja investigar la oferta de actividades extracurriculares gratuitas en centros comunitarios, bibliotecas, alcaldías o demarcaciones locales, lo que ayuda a evitar un desembolso extra que comúnmente va de los mil 200 a los 5 mil 500 pesos mensuales.

Por otro lado, el especialista del IMCP recordó que los padres de familia tienen la posibilidad de mitigar parte de estos gastos recordando que las colegiaturas y el transporte escolar son deducibles de impuestos, un beneficio aplicable principalmente en centros educativos particulares.

Para hacer efectivas dichas deducciones ante la autoridad fiscal, resulta indispensable efectuar los pagos mediante instrumentos electrónicos autorizados como transferencias bancarias, tarjetas de crédito o débito, o cheques nominativos. Asimismo, es obligatorio requerir el Comprobante Fiscal Digital por Internet (CFDI) que incluya los datos correctos del estudiante como nombre, CURP y nivel académico, además de cerciorarse de que la escuela cuente con el Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios (RVOE).

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