La ingesta de carne vacuna en Argentina toca su piso histórico en dos décadas

El sector ganadero argentino atraviesa un momento de profunda transformación marcado por una retracción histórica en la demanda interna. De acuerdo con el último informe difundido por la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), el consumo de carne vacuna se desplomó hasta situarse en 46,3 kilos por habitante al año al concluir julio, lo que representa una contracción del 9,4% en la comparación interanual frente al mismo mes del ejercicio previo.

Esta merma implica que cada ciudadano consume en la actualidad 4,8 kilos menos en el transcurso de un año si se toma como referencia el promedio del séptimo mes del año anterior. Esta contracción en los hogares argentinos surge en un escenario económico complejo, caracterizado por una oferta interna más acotada y los incrementos de valor experimentados al comenzar el ciclo.

Menor producción y auge exportador

Durante los primeros siete meses del año, la actividad industrial generó un total de 1,689 millones de toneladas de res con hueso. Esta cifra evidencia una disminución del 6,8% frente al mismo periodo del año pasado, lo que se tradujo en una reducción de 123.820 toneladas en la disponibilidad global, contemplando tanto el mercado doméstico como los envíos al exterior.

Mientras la oferta total sufría este descenso, la colocación de productos en mercados internacionales mostró un comportamiento dinámico. Las ventas externas habrían totalizado 487.200 toneladas entre enero y julio, marcando un incremento del 8,8% en términos interanuales. Según el relevamiento sectorial, las plazas extranjeras absorbieron unas 40.000 toneladas adicionales de proteína vacuna argentina, con un rol protagónico por parte de Estados Unidos gracias a la ampliación de cupos derivada de un entendimiento comercial reciente.

Impacto en el mercado interno y cambio de hábitos

Como consecuencia directa de esta dinámica, el abastecimiento destinado a los consumidores locales sufrió una caída interanual del 12% durante el período mencionado, una tendencia que CICCRA atribuyó de manera directa al significativo aumento del precio relativo de la carne vacuna. El consumo aparente acumulado se redujo a 1.202 millones de toneladas, lo que representa unas 163.400 toneladas menos que las registradas en el tramo inicial del año previo.

La combinación de una menor producción y una salida sostenida de mercadería hacia el exterior generó fuertes presiones sobre los valores locales, obligando a los consumidores a reevaluar sus presupuestos alimentarios y a buscar alternativas en otras fuentes de proteína ante la pérdida de poder adquisitivo y el encarecimiento general de los cortes tradicionales.

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