La inflación toca su menor nivel en cuatro años, pero el mercado duda de que Banxico cumpla su meta

Un respiro temporal en el costo de la vida

Durante el séptimo mes del año, el indicador general de precios registró su tercera caída consecutiva, posicionándose en 3.1%. Esta cifra representa la lectura más reducida observada desde mayo de 2020, rozando de manera muy cercana la meta ideal establecida por la institución central.

A pesar de este comportamiento favorable a corto plazo, diversos especialistas económicos advierten que este ritmo descendente podría perder fuerza próximamente, provocando que la trayectoria inflacionaria se distancie nuevamente del objetivo central de 3% fijado por el Banco de México.

Perspectivas del mercado frente al pronóstico oficial

De acuerdo con la información recabada en el sondeo mensual que coordina Citi, el consenso de los analistas proyecta que la inflación concluirá el presente ejercicio en 4.02%. Por su parte, la postura institucional de Banxico contempla una tasa anual ligeramente más optimista de 3.9% al finalizar el periodo, aunque la propia junta de gobierno reconoce abiertamente que los riesgos para los consumidores se mantienen inclinados hacia el alza.

El alivio observado recientemente obedeció en gran medida al comportamiento del sector agropecuario, destacando una baja significativa en el rubro de frutas y verduras debido a cuestiones estacionales. Ante esto, expertos en la materia advierten que una contracción de esta magnitud en los alimentos frescos difícilmente volverá a registrarse durante los siguientes meses del año.

Al respecto, Alejandro Saldaña, economista en Jefe de Grupo Financiero Bx+, señaló que la trayectoria inflacionaria retomará una tendencia alcista próximamente, dirigiéndose de forma gradual hacia el nivel de 4% que anticipa la mayor parte de los participantes del sector financiero.

Factores de riesgo y presiones persistentes

Entre las principales amenazas detectadas tanto por el banco central como por los analistas privados sobresalen la rigidez de la inflación subyacente, los efectos derivados de posibles cambios en las políticas comerciales, las contingencias climatológicas y el incremento continuo en los costos operativos.

Especialistas de la institución financiera Banamex y el propio Saldaña coinciden en señalar que un motivo de especial inquietud es el repunte acumulado en las remuneraciones salariales registrado a lo largo de los últimos años, el cual no ha venido acompañado por un incremento proporcional en la productividad general.

Adicionalmente, los pronósticos económicos apuntan hacia una menor atonía en el ritmo de la actividad productiva nacional. Esto significaría una reducción en la holgura económica disponible, lo que podría traducirse en mayores presiones sobre la fijación de precios al consumidor final.

Amenazas climáticas y factores internacionales

Otro elemento de incertidumbre contemplado para el tramo final del año es la posible incidencia del fenómeno climático El Niño, situación que tradicionalmente genera afectaciones severas en las cosechas y encarece los productos del campo. Asimismo, este segmento productivo podría sufrir tensiones adicionales si repuntan los costos internacionales de los fertilizantes.

En contraste, el entorno internacional presenta algunos contrapesos favorables. Las cotizaciones globales de los energéticos han disminuido respecto a sus máximos previos, aunque continúan exhibiendo una notable inestabilidad ante los conflictos geopolíticos en Medio Oriente. Paralelamente, la fortaleza cambiaria del peso mexicano ha contribuido a contener parcialmente el valor de las mercancías de origen extranjero, tanto de consumo final como los insumos intermedios utilizados en la cadena productiva.

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