La disparada de alimentos y vivienda asfixia los salarios y obliga a los hogares a recortar gastos

La disparada de alimentos y vivienda asfixia los salarios y obliga a los hogares a recortar gastos

El poder adquisitivo en el país atraviesa un escenario sumamente adverso. A pesar de que la suba de precios en la Ciudad de Buenos Aires registró un 1,8% durante septiembre —un parámetro que suele anticipar la tendencia del índice nacional que difundirá próximamente el Indec—, la abrumadora mayoría de la población siente que sus ingresos corren por detrás de los valores del mercado.

De acuerdo con un sondeo reciente elaborado por la consultora Zentrix, el 81,8% de los ciudadanos percibe que sus remuneraciones mensuales pierden frente al costo de vida. La situación se torna crítica en los segmentos de menores recursos, donde el 83,3% de las familias ve evaporado su dinero antes del día 20 de cada mes, evidenciando una preocupante vulnerabilidad financiera.

Aumento diferencial en los rubros más sensibles

El ritmo de la economía doméstica continúa golpeado por el encarecimiento de los bienes indispensables. Durante el noveno mes del año, el costo de vida porteño acumuló un incremento del 23,7% en lo que va del periodo, mientras que la variación interanual trepó al 32,9%, mostrando una leve aceleración en comparación con el registro precedente.

Lo más alarmante para los presupuestos familiares radica en que los sectores de mayor necesidad básica crecieron por encima del promedio general. Los servicios habitacionales, que agrupan agua, electricidad y gas, treparon un 2,3%; el sector salud avanzó un 2,2%; y la división de alimentos y bebidas no alcohólicas experimentó una suba del 2,1%. No obstante, el rubro que lideró los incrementos en la jurisdicción fue la educación, con un salto del 2,9%.

Estrategias de supervivencia y caída del ingreso disponible

Las dificultades para sostener los gastos fijos modificaron radicalmente las conductas de consumo. Un análisis internacional conducido por Hábitat para la Humanidad reveló que el 83% de los consultados a nivel local debió suprimir al menos un consumo habitual en los últimos doce meses para poder hacer frente al mantenimiento de su hogar, superando la media global establecida en el 75%.

Para sortear este descalce financiero, el 38% de los afectados recortó partidas destinadas a la alimentación y compras de primera necesidad, el 37% apeló a sus ahorros acumulados y fondos de emergencia, y un 35% debió sumar horas laborales o buscar fuentes alternativas de ingresos. El impacto recae con mayor dureza sobre los inquilinos, ya que el 49% de ellos admitió inconvenientes para sostener el pago del techo, en contraste con el 31% registrado entre los propietarios.

En sintonía con este panorama, la consultora Equilibra advirtió que el ingreso disponible real de unos 14,5 millones de habitantes —restando obligaciones fijas como alquileres, servicios, transporte y prepagas— sufrió una retracción mensual del 0,5% y una caída interanual del 6,9% durante junio, situándose un 16,9% por debajo de la media registrada entre enero y septiembre de 2023.

Impacto directo en el comercio minorista

El achicamiento de los bolsillos ciudadanos repercute de manera directa en la actividad comercial. Las estadísticas difundidas por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) reflejaron que las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas retrocedieron un 1,2% mensual en septiembre. La demanda actual se encuentra altamente focalizada en productos de estricta necesidad y transacciones de bajo valor, limitando las posibilidades de financiamiento y postergando cualquier consumo que no sea estrictamente indispensable para la subsistencia cotidiana.

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