Investigación revela nexos del clan Olán Aparicio con el crimen organizado y el suministro de obras ferroviarias
La situación en torno a los vínculos políticos y comerciales de Andrés López Beltrán continúa generando controversia debido a las conexiones con los hermanos Amílcar y Luis Alberto Olán Aparicio. Nuevas líneas de investigación apuntan a que las actividades de esta familia no se limitan al contrabando de combustible o a los contratos en megaproyectos federales, sino que alcanzan presuntos nexos históricos con estructuras delictivas de alto impacto en el sureste del territorio nacional.
Antecedentes judiciales y vínculos con organizaciones criminales
Registros judiciales que han comenzado a difundirse en la región sur del país señalan que Luis Alberto Olán Aparicio ha estado relacionado con al menos tres causas penales por delitos que incluyen delincuencia organizada, contra la salud, asociación delictuosa y participación en tentativa de homicidio. Entre los expedientes destaca una sentencia dictada el 14 de julio de 2022 por asociación delictuosa y ayuda en la comisión de homicidio en grado de tentativa en perjuicio del exsubprocurador de Tabasco, Álex Álvarez Gutiérrez, ocurrido en mayo de 2009.
Dicho atentado fue atribuido en su momento a la organización criminal conocida como Los Zetas, que dominaba la franja costera del Golfo. Sin embargo, con el paso de los años y la modificación en el mapa delictivo nacional, los vínculos de Luis Alberto habrían evolucionado hacia otros grupos. Grabaciones difundidas previamente por medios digitales indican que Amílcar Olán reconoció la cercanía de su hermano con figuras clave del Cártel Jalisco Nueva Generación, específicamente con Iván Cazarín, apodado El Tanque, señalado como operador cercano al liderazgo de dicha estructura criminal.
Operaciones logísticas y su paso por los megaproyectos
Informes de inteligencia ubican a Cazarín como un enlace estratégico entre las actividades ilícitas del occidente y el sureste del país, colaborando con redes locales dedicadas al robo de hidrocarburos y al lavado de dinero mediante empresas fachada y factureras. En este entramado, Luis Alberto Olán Aparicio mantuvo un rol operativo a pesar de haber enfrentado procesos legales y medidas de supervisión psiquiátrica en la década pasada. Testimonios locales indican que participó en la gestión gerencial de minas de basalto destinadas al suministro de materiales para el Tren Maya y el Tren Interoceánico.
La trayectoria delictiva documentada en expedientes contrasta con la expansión económica que experimentó la familia a través de diversas razones sociales. En enero de 2020, Jorge Luis Olán Rodríguez y Amílcar Olán constituyeron la empresa Romedic, la cual obtuvo en mayo de ese mismo año un contrato por 61 millones de pesos en Tabasco, al que posteriormente se sumaron adjudicaciones en otras entidades federativas que alcanzaron casi 500 millones de pesos.
Relaciones políticas y falta de indagatorias federales
Los nexos entre los hermanos Olán Aparicio y el círculo cercano a Andrés López Beltrán datan de años atrás, con registros fotográficos desde 2014 que evidencian convivencia social previa a la consolidación de sus contratos gubernamentales. Pese a los antecedentes judiciales de Luis Alberto y las menciones en audios sobre alianzas con la delincuencia organizada, hasta el momento la Fiscalía General de la República no ha iniciado indagatorias formales contra los integrantes de esta familia ni ha esclarecido cómo personas con acusaciones previas obtuvieron responsabilidades en la proveeduría de obras públicas prioritarias.


