El desplome de Ueno Bank y su repercusión en la estabilidad regional
El reciente derrumbe financiero que afectó a una de las instituciones más prominentes de Paraguay ha encendido las alarmas en distintos mercados de América Latina, evidenciando las fallas estructurales en los mecanismos de vigilancia y fiscalización de aquel país sudamericano. El colapso se originó a raíz de graves problemas de insolvencia que obligaron a la autoridad monetaria paraguaya a ordenar la clausura definitiva de las operaciones de la entidad, un suceso que impactó de manera directa a más de tres millones de usuarios que confiaron sus ahorros para el sustento cotidiano y el retiro.
Esta abrupta interrupción en el acceso a los fondos no solo generó un clima de profunda tensión social, sino que también desencadenó severas consecuencias en el plano político, afectando a las altas esferas de gobierno. Ante este panorama, analistas económicos y agencias internacionales de calificación han comenzado a evaluar si las ondas expansivas de esta crisis podrían replicarse en otras naciones de la región, poniendo especial atención en economías con sistemas consolidados como el de México.
Solidez y blindaje del sector bancario mexicano
Frente a las dudas sobre la vulnerabilidad del sistema financiero nacional, los principales referentes del sector han manifestado tranquilidad. De acuerdo con Emilio Romano, presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM), la estructura crediticia del país se mantiene sumamente firme, respaldada por indicadores de capitalización que superan ampliamente los umbrales exigidos por la normatividad internacional y local.
“Estamos bastante controlados y bastante tranquilos de que la banca está creciendo de manera sana. Vamos bien, vamos rápido, cuatro veces por encima del crecimiento de la economía, y lo estamos hacerlo de manera responsable y sana”, expresó el directivo al destacar los avances en materia de prevención de operaciones con recursos de procedencia ilícita.
Por su parte, los datos más recientes aportados por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) revelan que el Índice de Capitalización de la Banca Múltiple se situó en un 20.77 por ciento al concluir el mes de agosto, acompañado por un Coeficiente de Capital Básico del 18.75 por ciento y un Capital Fundamental del 17.22 por ciento.
“Todas las instituciones del sistema se ubicaron en la categoría I de alertas tempranas, lo que indica que cuentan con capital suficiente para enfrentar escenarios de pérdidas no esperadas”, puntualizó el organismo regulador, un diagnóstico respaldado de igual forma por el Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero tras su sexagésima quinta sesión ordinaria.
Riesgos latentes en entidades no bancarias y lecciones del pasado
A pesar del optimismo que prevalece en torno a la banca tradicional, especialistas en la materia advierten que es indispensable mantener una vigilancia exhaustiva sobre otras figuras financieras emergentes, tales como las Sociedades Financieras Populares y las empresas tecnológicas dedicadas a los servicios financieros.
Miguel González, académico y coordinador del Centro de Estudios Financieros y de Finanzas Públicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), recordó que el país ya ha experimentado episodios dolorosos en el pasado, vinculados a la falta de transparencia en estados financieros y al manejo inadecuado de recursos por parte de directivos, tal como ocurrió en el recordado precedente de Ficrea.
El especialista señaló una diferencia fundamental en la protección al usuario: mientras que las instituciones bancarias tradicionales operan bajo el amparo del Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB) para salvaguardar los recursos ante eventuales quiebras, otros modelos alternativos carecen de dicha cobertura institucional obligatoria. Asimismo, enfatizó que resulta vital vigilar de cerca el comportamiento de las carteras de crédito para evitar que las reestructuraciones financieras se acumulen y deriven en problemas de mayor magnitud.
La perspectiva de las calificadoras internacionales
Las agencias globales de valuación de riesgo han profundizado en el análisis del caso paraguayo, determinando que los problemas institucionales y las deficiencias históricas en el control de la corrupción jugaron un papel central en la caída de la institución. Desde la perspectiva de Moody’s Ratings, el acontecimiento refleja fallas notables en la gobernanza, aunque se prevé que las repercusiones sistémicas permanezcan acotadas gracias a intervenciones rápidas.
“La quiebra de Ueno es negativa para el sistema bancario del país y pone de relieve deficiencias de gobernanza y supervisión, pero esperamos que los riesgos sistémicos se mantengan contenidos mediante un proceso de resolución rápido y ordenado”, indicó la calificadora, detallando que un porcentaje estimado del 97 por ciento de los depositantes contaría con el respaldo de los fondos de garantía locales, los cuales disponen de una liquidez superior a los mil millones de dólares.
En una línea similar, S&P Global Ratings descartó que este episodio derive en un contagio generalizado o en debilidades crediticias sistémicas en Paraguay, apuntando que la implementación de marcos legislativos de emergencia ha permitido agilizar la restitución de los recursos a los ahorradores afectados, manteniendo así la confianza general en los mercados de la región.


